El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife ha trazado la hoja de ruta para adecuar la red semafórica municipal a las exigencias del nuevo reglamento general de Circulación de la Dirección General de Tráfico, que entró en vigor el pasado 1 de octubre, y que modifica el funcionamiento de los semáforos para proteger a los peatones, diciendo así adiós al ámbar intermitente en los pasos de cebra.
La concejala de Movilidad, Evelyn Alonso, explicó en la comisión de control celebrada el jueves, y a instancias de una pregunta formulada al respecto por el PSOE, que esta reestructuración urbana incluirá 262 actuaciones en semáforos de la ciudad, lo que supondrá una inversión de más de 260.000 euros y un plazo de finalización previsto para mediados de julio de 2027.
El plan municipal se irá ejecutando progresivamente hasta abarcar, inicialmente, 156 cruces semafóricos. De esta cifra, el Consistorio ya ha completado trabajos en 13 intersecciones (8,3%), por lo que restan 143 puntos prioritarios por adecuar en la vía pública.
El informe aportado por Alonso desglosa las intervenciones necesarias según la complejidad técnica de cada intersección, en la que destacan cambios de programación semafórica en un bloque significativo de cruces que requerirá de reajustes en el software del sistema.
Entre ellos figuran las intersecciones de la avenida Benito Pérez Armas con Fragata Danmark o la avenida de Madrid, así como los accesos al Intercambiador o las avenida Islas Canarias y Ángel Guimerá. Otras intersecciones de gran afluencia precisarán obras e intervenciones en vía o infraestructura. Destacan tramos como la avenida La Salle con Buenos Aires, enlaces en Reyes Católicos, la avenida El Carmen o el Camino del Hierro. En cruces neurálgicos como la plaza Weyler, la avenida Tres de Mayo , Ramón y Cajal, la Rambla o la avenida Los Majuelos, se llevarán a cabo intervenciones que combinan obra y reconfiguración del software.
Asimismo habrá intersecciones, como las comprendidas en las avenidas Marítima, Anaga o de la Constitución, que están ahora en fase de valoración para precisar la entidad exacta de las obras. Para garantizar la fluidez del tráfico durante el proceso, la actuación se ha dividido en cinco fases que pasarán por retirar flechas de giro que no condicionen el resto del cruce; ajustes de programación para impedir que el parpadeo ámbar para vehículos coincida con el verde peatonal o desmonte de elementos físicos.







