tribuna

Santa Cruz de Tenerife en la primera circunnavegación

Monumento al la escala de magallanes-El Cano en Santa Cruz de Tenerife

Este 26 de septiembre se cumplía el 507º aniversario de la recalada de la expedición de Magallanes y Elcano en Santa Cruz de Tenerife, como nos recuerda el monumento que la ciudad dedicó a esta gesta marítima en la Alameda del Duque de Santa Elena, frente a la Estación Marítima. Y también la placa que la Autoridad Portuaria tinerfeña colocó el año 2019 en el espaldón del muelle, en lugar próximo al antiguo fondeadero.

Así nos lo contaban dos prestigiosos eruditos de la época, que no dudaron en dejar constancia en sus respectivas obras de la primera circunnavegación del globo y de su primera escala en Santa Cruz de Tenerife. Tal fue el caso de Fernando Oliveira, uno de los mayores exponentes renacentistas portugueses, redactor de la primera gramática portuguesa, cronista, historiador, constructor naval, piloto y diplomático.

Su crónica se encuentra en el conocido como Manuscrito de Leiden, compartiendo volumen con la magna obra Ars nautica, autographa, del que ya hicimos referencia en el libro La primera Escala de la Expedición Magallanes-Elcano (2020). Si bien adjuntamos ahora un fragmento del texto original digitalizado por la Universidad de Leiden en el año 2022.

… y surgieron en Tenerife, en el puerto de Santa Cruz… El segundo fue el veneciano Giovanni Battista Ramusio, igualmente considerado uno de los mayores eruditos de la geografía renacentista, que decidió incluir en su monumental relación de viajes Delle navigationi et viaggi, tres testimonios de la expedición: el primero, el informe de Juan Sebastián de Elcano por Maximiliano Transilvano; el segundo, un relato de Pigafetta en el que aún no incluye la escala en Montaña Roja; y el tercero, un testimonio titulado Breve et ristretta narratione, en el que, al igual que Oliveira, menciona el puerto de Santa Cruz de Tenerife.

Si bien este último documento no figuraba aún en la relación de fuentes primarias elaborada por el capitán de navío Martín Fernando Navarrete de 1837, la incluiría el historiador chileno José Toribio Medina en 1888, pasando entonces a formar parte del corpus documental de la expedición.

A diferencia de Oliveira y Ramusio, Antonio Pigafetta (también conocido como Antonio Lombardo) no tenía formación náutica ni científica, embarcó por recomendación con el objeto de “proporciónarme a mí mismo satisfacción y me alumbraran también renombre en la posteridad.” A este respecto son significativas las palabras con las que lo describe el autor de El viaje de Juan Gallego, transcrito por el capitán de navío Francisco J. Ruíz de Aldereguía en su obra Los dos caminos:

“… ahora se veía quienes éramos de barcos y quienes de tierra, como ese veneciano, don Antonio Lombardo, embarcado en la Trinidad en calidad de sobresaliente, que se había hecho paniaguado de Magallanes, al que se le notaba que poco sabía de las cosas de la mar. Todos nos reíamos de él, sobre todo el negro Antón, que le contaba cosas de su invención y luego él sin comprobar, lo ponía en un cuaderno…”

Esto nos podría hacer dudar de si el negro Antón tendría más méritos para merecer el título de “primer realista mágico” adjudicado por García Márquez a Pigafetta. En cualquier caso, es manifiesto que, parte de los documentos recopilados y publicados por Carlos Amoreti en el año 1800, con el título Primo viaggio in torno al Globo Terracqueo, supuestamente escritos por Pigafetta, son copia de documentos de a bordo. Pensemos que viajaba con una de las más importantes bibliotecas flotantes. Entre ellos, copia fragmentos completos del Regimiento de Longitudes de Rui Falero. En particular, cuando el cosmógrafo establece el meridiano de Tenerife como referente de longitudes de la expedición, como podemos ver en la imagen.

Rui Falero fue el cosmógrafo portugués que acompañó a Magallanes en la corte española para asesorarle en los asuntos científico-náuticos. Se integró en los equipos científicos de la Casa de Contratación para preparar la expedición sobre la documentación que había traído la de Juan Díaz de Solís, y la cartografía que ya elaboraba Nuño García de Toreno. Solís también había recalado previamente en Santa Cruz de Tenerife en 1515 y barajado toda la costa americana hasta el Rio de la Plata, donde fue muerto por los indios.

El Regimiento de Longitudes de Rui Falero es un documento de difícil interpretación por su complicada grafía y su naturaleza científica, del que incluimos una transcripción comentada en el Apéndice I del citado La primera Escala de la Expedición Magallanes-Elcano. Este texto, de extraordinario valor, aún por descubrir en los ámbitos académicos y náuticos, se construye sobre las hipótesis abiertas en la expedición de Solís. Como la consideración de que el extremo sur del continente americano era el Cabo de Santa María, en la entrada del Río de la Plata, donde se creía que estaba el paso al Pacífico, y desde donde se debía poner rumbo directo a Java Menor. Lo que prueba que Magallanes no tenía conocimiento previo del paso interoceánico.

En la búsqueda de Falero de un procedimiento para resolver el problema de la longitud define un meridiano que sirva de referencia u origen para el cálculo de las coordenadas, que viene a ser el de Tenerife. Desde él se medirían las variaciones de la declinación magnética hacia el oeste, debido a la separación del polo norte geográfico y del polo norte magnético.

Esto nos retrotrae a las ordenanzas constitucionales de la Casa de Contratación de 1503, que dedican un artículo expreso a Canarias y a sus puertos. Es patente el protagonismo que ya tenían Tenerife y Santa Cruz en la Casa de Contratación con la recalada de la expedición de Juan Díaz de Solís (Piloto Mayor de la Casa de Contratación), que también buscaba el paso interoceánico. Y que la escala de Magallanes y Elcano en Santa Cruz fue programada con mucha antelación, no solo en sus aspectos logísticos, sino también en los científico-náuticos.

* Capitán de Navío (R)

Tertulia Amigos del 25 de Julio

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