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“Nuestra salud no se negocia”: el SOS de las trabajadoras del SAD de Santa Cruz

Auxiliares de Ayuda a Domicilio de la capital protestan ante la Mutua para exigir que se reconozca como accidente laboral situaciones que sufren en viviendas, como agresiones

No eran muchas, pero lograron el objetivo: hacerse escuchar. Más de medio centenar de trabajadoras del Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD) de Santa Cruz de Tenerife, dependiente del Ayuntamiento capitalino, a través de la empresa Atende, se manifestaron ayer ante la sede de la Mutua Universal, en la carretera Santa Cruz-La Laguna, para exigir que muchas de las situaciones que sufren a diario por su trabajo en domicilios de usuarios sean, de una vez, reconocidas como accidentes para poder tener derecho a una baja laboral.

Las auxiliares del SAD, con el apoyo de compañeras del sur de la Isla, y con el respaldo de Drago Canarias, la plataforma 7M. y la asociación Mercedes Machado, reivindicaron entre gritos, pitos, caceroladas y pancartas, que “nuestra salud no se negocia y nuestra seguridad tampoco”.

La presidenta del comité de empresa, Verónica González, explicó que “queremos prevención antes de la lesión, atención cuando aparece y protección cuando nuestros cuerpos y nuestra integridad está en riesgo”, aludiendo en este último caso a las ocho agresiones sexuales denunciadas por trabajadoras que han sido víctimas de abusos, físicos o verbales, en el último año por parte de usuarios a los que atendían.

González señaló que “no estamos dispuestas a vivir una agresión más. Estamos solas en domicilios y podemos encontrarnos con situaciones de violencia, amenazas, acoso o agresiones. Algo que la Mutua no reconoce como accidente laboral, cuando la realidad es que nuestra seguridad no puede depender de la suerte. No queremos que ninguna trabajadora tenga que empeorar para que se reconozca el problema”.
Asimismo, indicó que “reclamamos, tanto al Ayuntamiento, como a la empresa y a la Mutua, que evalúen los riesgos reales de nuestro trabajo, desde movilizar a usuarios encamados, a las condiciones de higiene en domicilios, los desplazamientos que realizamos a pie, en vehículo o en transporte público, las temperaturas extremas a las que estamos sometidas y, sobre todo, las situaciones de violencia, acoso y agresión”.

Riesgos laborales

Recordó que “cada día entramos a un domicilio para atender, cuidar, asear, movilizar, acompañar y realizar tareas esenciales para personas que necesitan nuestro servicio. Pero este trabajo no empieza ni termina cuando entramos o salimos del hogar, pues también existen riesgos en los desplazamientos, que forman parte de nuestra realidad diaria, y que deben ser tenidos en cuenta en la prevención de riesgos laborales”.

El SAD municipal cuenta en la actualidad con casi 1.300 usuarios. Una demanda que cubren 300 trabajadores, de los que 280 son mujeres. Por ello, la presidenta del comité de empresa alegó que “no podemos seguir así, siempre en el último puesto de los servicios sociales. Necesitamos que se nos escuche”.

Las auxiliares no cesarán en su lucha. Aunque ayer desde la Mutua nadie las recibió, en cambio no se sintieron solas, pues su protesta fue acompañada por aplausos y pitas de los conductores que pasaban junto a ellas.

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