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Las cuidadoras en Canarias: un trabajo precario, no reconocido y sin alternativa

El 75% de las mujeres no recibe ninguna prestación o servicio por esta atención; el 47% dedica más de 9 horas a esta labor
Las cuidadoras en Canarias: un trabajo precario, no reconocido y sin alternativa

La ONU estableció el 5 de noviembre como el Día Internacional de las Personas Cuidadoras con el objetivo de reconocer y honrar la labor de quienes cuidan a personas dependientes, enfermas o con discapacidad, ya sean profesionales o familiares. Las personas cuidadoras familiares constituyen un colectivo fundamental y un pilar clave del sistema de cuidados.

Según los datos de la Tesorería General de la Seguridad Social, en Canarias hay 4.223 personas de alta como cuidadores no profesionales de usuarios en situación de dependencia, mientras que en el Estado son 95.372.


Casi ocho de cada diez personas cuidadoras en Canarias son mujeres. Además, es un trabajo “precario, no reconocido” y lo hace “sin alternativa y sin el apoyo” de las administraciones públicas ante la espera para conseguir una ayuda por el cuidado de personas dependientes. El 75% de estas cuidadoras no recibe ninguna prestación o servicio por su trabajo.


Estas personas están sometidas a una situación de vulnerabilidad que deriva en un deterioro físico, emocional y social que va aumentando conforme se prolongan en el tiempo las situaciones de cuidados. El desgaste profesional de la persona cuidadora no profesional es un estado de agotamiento físico, mental y emocional causado por el estrés crónico en su labor que produce una merma en su bienestar y calidad de vida, por lo que es necesario establecer medidas y facilitar herramientas que mejoren y alivien su carga, centros de respiro y otros recursos para su salud mental y evitar la soledad no deseada.

Más cuidadoras que cuidadores


En relación al cuidado, la mujer lo hace con una mayor intensidad y dedica mucho más tiempo en promedio que el hombre. El 47% de las cuidadoras expresa dedicar 9 horas o más al cuidado cada día, entre las cuales, el 39% lo hace durante más de 12 horas. Por su parte, el 46% ha sido cuidadora desde más de 6 años, y de éstas, más de la mitad (26%), ha estado cuidando más de 10 años. La mayoría (82%) se hace cargo de una persona dependiente, sin embargo, más del 15% se dedica a cuidar a dos ó más personas.


Las mujeres cuidadoras asumen en mayor proporción que los hombres el cuidado en exclusividad, mientras ellos cuando lo hacen, en el 80% de los casos, comparten el cuidado. Según el informe de Odesocan elaborado para el Cabildo de El Hierro, “en el fondo hay una notable inequidad en la corresponsabilidad en el cuidado familiar”, mientras el 80% de las cuidadoras son mujeres, casi el 80% de los hombres dedican su tiempo a otras actividades o al ocio.


Los cuidados llevan a estas personas a una situación cercana a la esclavitud. El 58% de las cuidadoras se dedica exclusivamente al cuidado familiar, ya sea como ama de casa o estando en situación de jubilación, desempleo y/o incapacidad laboral. “Afecta sobre todo la renta disponible, cuentan con menores niveles de renta, y dedicar tantas horas a los cuidados afecta a su participación laboral, social y política, además de a su salud física y psíquica.

Además, tienen menos tiempo disponible para dedicarlo a sí mismas, a su autocuidado, al tiempo libre.


En relación a las ayudas a la Dependencia, Odesocan señala que pese a la mejora “seguimos siendo una de las comunidades que más tiempo tarda en reconocer la dependencia”, mientras que alerta sobre la propuesta del “modelo monofásico” para la tramitación, que inicialmente “tiene una buena intención”, pero “al final termina reduciendo la primera lista de espera, pero llevará a las familias a una pugna en los tribunales para lograr su derecho”.


En cuanto a la Prestación Económica para Cuidados en el Entorno Familiar, afirma que “ha derivado en una tergiversación profunda, casi se le está diciendo que va a recibir un salario para cuidar cuando no es así, porque la prestación está destinada únicamente para los gastos derivados del cuidado”.


El epígrafe en la Seguridad Social para las cuidadoras “es con salario cero y la cotización es de las mínimas”, y “acabará percibiendo el equivalente a una pensión no contributiva”.