Lo sustanció el Tribunal Supremo de hace unos días: los nietos de españoles ahora, no en anteriores comicios, no pueden votar. ¿Cuál es el fundamento que esgrime ese organismo para fallar lo que falló? Sucinta gracia y de ese modo ha de reconocerse: el poder judicial de este país manifiesta de manera mayoritaria la condición conservadora en sus consideraciones y actuaciones. Luego, la cosa no es la cualidad y calidad de lo que se juzga, la cosa es la ideología de quien juzga. Los nietos tienen carta de naturaleza como ciudadanos de aquí, pero no podrán votar. ¿Por qué? El supremo duda y por ello decide. ¿Es inconstitucional la sentencia? Es posible. ¿Qué sucede? Lo que implanta la derecha aquí: han de volver al poder, el PSOE sobra, de ahí que los magnos prebostes de la oposición actúen como actúan, incluso en emergencias nacionales (Ceuta). Han de recuperar el gobierno que nunca debieron perder. Y para ello vigilar, estar muy atentos a las acciones de quien gobierna. Ahí el manejo de los partidarios, que no son limpios, según la dicha derecha y ultraderecha. Esto es, Sánchez se mueve para el caso por corrupción, como adujo no hace mucho la grande presidenta de Madrid, la señora Ayuso. España a las puertas de la sinrazón sudamericana etc., etc. Eso sucede con los nietos y eso sucede, como proclama el divino Trump, con los votos por correo, que es asunto de comunistas y de enemigos de la patria, que es de derechas. En ese punto la extrema derecha (Vox) y la ultraderecha (PP) lo confirman: ¡cuidado, cuidado con lo que se vota! Tal asunto se le ha oído afirmar al eximio Alberto Núñez Feijoo. Eso ocurre. No por la barbaridad política de esos partidos y sus dádivas electoralistas, ocurre por lo que concitan en democracia. Ellos han de dejar expedito el camino para ganar, sin estorbos. Aunque eso conturbe a las personas de bien de esta esfera por la sentencia un grande tribunal. Insisto: ¿cuál es el principio de la democracia? Si el principio de la democracia es votar, ¿cómo se articula el derecho?, ¿quién cabe en derecho y cuál no? Tal cuestión es la que proclaman los susodichos. De donde te planteas para el caso una pregunta: ¿por qué le tiene tanto miedo a la democracia la derecha? La izquierda es infausta porque busca votos y los votos que busca la izquierda no consignan la democracia sino su provecho. La derecha, pues, ha de ajustar los caminos; ha de hacerse el registro exacto de los militantes de izquierda, de las organizaciones de izquierda o de las personas libres y responsables que votan izquierda. Ha de repararse en el dislate por el bien de la patria dicha. De ese modo lo votos llegarán a donde corresponde. Eso es lo que la derecha, en razón de su dignísimo concepto de la democracia, arguye. Es decir, no cabemos todos, muchos sobran. Eso proponen: la construcción de un país con afectados y desplazados. Ese es el principio que pretenden fijar cuando gobiernen en España la derecha y la ultraderecha. ¡Qué Dios nos coja confesados!
