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tribuna

Vox no se presenta (al Senado) para que el PP “arrejunte”

“ARREJUNTE” votos al Senado, claro. Parece que la Isla de Tenerife será uno de los escenarios de esa retirada.

Ha sido una respuesta ipso facto a la noticia de que PSOE y Frente Amplio han acordado presentar candidaturas conjuntas a la “Cámara Alta”. Lo de Alta es un decir, sobre todo después de la degradación infinita a la que el PP ha llevado al Senado durante toda esta Legislatura.

Esa decisión tan vertiginosa se habrá tomado en el verdadero Cuartel General de la derecha española que ni está en la calle Génova, ni donde quiera que tengan su sede los epígonos del franquismo. El Alto Mando está en manos de grandes sectores empresariales que dirigen con mano férrea a sus títeres en las Instituciones.

El Alto Mando que pone al servicio de los Feijóo, Abascal y de sus respectivas mesnadas toda una división acorazada en medios informativos y redes (conocida también como la Brunete mediática) para amplificar todos sus desvaríos y tapar sus flagrantes contradicciones. El mismo Alto Mando que les viene ordenando que bajo ningún concepto apoyen ni una sola de las medidas o iniciativas gubernamentales…

Ah, por cierto, la misma división acorazada que censura a rajatabla informativamente el balance económico y social exitoso de este Gobierno progresista, tan reconocido internacionalmente como amordazado en España. Si este balance económico (inimaginable en un Gobierno “de los suyos” en el plano de las libertades, de los derechos de los trabajadores y de las políticas sociales) lo hubiera logrado el PP, lo de santificar a sus ministros de Hacienda o de Economía como “ministro(s) milagro” -uno en la cárcel y Montoro, ya saben- hubiera sido poco.

Sin embargo, ahí los tienen: VOX se retira de las elecciones al Senado en un buen puñado de circunscripciones; ya que no se atrevieron a presentar candidaturas conjuntas, que habría sido definitivamente clarificador, lo escenifican vergonzantemente.

Necesitan controlar como sea el Senado, esa Cámara cuya reforma constitucional -para adaptarla a la realidad de un Estado Federal, que ni siquiera imaginaron los constituyentes, que es en lo que ha acabado siendo el Estado de las Autonomías- el PP siempre se negó a apoyar. Controlarlo para volver a hostigar chabacanamente a un nuevo Gobierno progresista. Y para intentar volver a controlar la mayoría del Tribunal Constitucional, cuya renovación han vuelto a bloquear durante esta Legislatura, reiterando el fraude constitucional que han perpetrado tantos años para sentar y mantener a sus peones en el Consejo General del Poder Judicial y, en consecuencia, en el Tribunal Supremo.

Las garantías imprescindibles de la democracia son la libertad y el pluralismo en los medios informativos, esenciales para la formación de una opinión pública libre y una libre voluntad de los electores; y unos jueces independientes, última trinchera de libertades y derechos constitucionales. Precisamente por eso, todos los Gobiernos de la derecha española tienen, para aplicar su programa de recorte de derechos sociales y laborales, que imponer leyes mordaza y atar en corto la independencia de los Tribunales. Ése es el circuito. Ya está más que visto. Rememoremos las fechorías del Gobierno Rajoy, para no ir más lejos.

Por eso hay, en mi modesta opinión -y dado el fiasco al que el infantilismo y el sectarismo de algunos ha llevado a la unidad de todas las fuerzas de izquierda-, que optar electoralmente con la cabeza fría. Y no perder de vista en ningún momento, ante un panorama de retorno de los brujos del fascismo en el que está en juego la propia democracia, esto:

-que el sistema electoral al Congreso es proporcional, pero funciona en buena medida como si fuera mayoritario en todas aquellas circunscripciones en las que están en juego 7 o menos escaños. La proporcionalidad se da realmente en las grandes circunscripciones poblacionales.

-que estas elecciones al Senado, después de las obscenas manipulaciones del PP durante todas esta Legislatura, adquieren una gran trascendencia. Que su sistema electoral es mayoritario; limitadamente pero mayoritario.

Y que, a la vista de la alianza reactiva y vergonzante del PP/Vox, apoyar las candidaturas conjuntas del PSOE y Frente Amplio es crucial. Y, allí donde no se presenten esas candidaturas, no desperdiciar ningún voto que, en la realidad de las cosas, vaya a facilitar -allá donde Vox se retire- el control del Senado por parte de una derecha dispuesta a todo.

Y a cuyos patrocinadores, los poderes fácticos españoles o “extranjeros”, les viene sobrando la democracia. Desde hace tiempo. Y, no digamos, el Estado Social.

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