Addoor Sticky
tribuna

Todos somos iguales

Según parece, así lo dice El País, el lema de campaña es el “no todos somos iguales”, pronunciado por Sánchez cuando se refirió a la dimisión del ministro Puente. Ha dicho textualmente: “Todos los cargos públicos no somos iguales”. Hay un aspecto coloquial en esa afirmación, pero si se la interpreta gramaticalmente existe una declaración inclusiva, seguramente involuntaria, en la utilización del “somos” en lugar del “son”. El relato está adobado, para lo que queda de precampaña y campaña electoral, con palabras como dignidad que convierten en acción heroica lo que se negaba desde el minuto uno, aunque ahora se declare que se pensaba hacer desde ese primer momento. Hay varias cosas importantes que considerar aquí, si es que se puede ir contra la línea de actuación del Gobierno, en esa interpretación que tienen algunos del término democracia y de la aceptación de la discrepancia razonada. En primer lugar, si la confesión es que la decisión estaba tomada, el no llevarla a cabo no puede significar otra cosa que alguien trató de impedirlo. El argumento es que el ministro tenía que dejar sentadas las bases para la rectificación, y así su sucesor no tendría más que continuar sus indicaciones. En este sentido se le hace un flaco favor a Carlos Cuerpo, que tiene trazado previamente el camino a seguir por quien dimite a causa de haber creado un desaguisado con consecuencias terribles. La palabra que hay que vender en el argumentario es dignidad. Pero qué es la dignidad y comparada con qué. Ya la portavoz del PP se ha encargado de decir en qué no son iguales, pero yo no voy a entrar en eso para que no me confundan. Sánchez ha sufrido un lapsus involuntario al decir que no todos los cargos públicos somos iguales. No sabemos si se incluye o se excluye de esa condición de responsabilidad política a la que hay que responder con dignidad. Las peticiones de dimisión en los últimos meses no se han hecho esperar. Sobre todo por lo de Ceuta, que parece amortizado después de lo de los trenes. Ahí parece que la dignidad y lo de no todos somos iguales no cabe, no encuentra un acomodo lógico para construir un eslogan impecable en lo que queda de campaña, y hablar de Lula y de los demócratas americanos, capaces de remontadas espectaculares. De momento Lula no viene a la cumbre de Madrid, tampoco Sheimbaun, y yo sospecho que es para dejar solo a Milei y añadir un poco de motosierra a lo de la dignidad. Por si fuera poco, en el colmo del descaro, Tezanos ha dicho que los institutos demoscópicos privados están trufando las encuestas para hacer ver que la oposición va a ganar las elecciones. Ahora no está solo. Lo acompaña el gurú que quiere volver a serlo a toda costa. Esto me recuerda el partido de baloncesto donde el que va perdiendo mete dos triples seguidos y el locutor dice que ganamos todos porque veremos un partido interesante. En eso tiene razón. La campaña se anima y los espectadores neutrales tendremos más tiempo de disfrutar observando las triquiñuelas del juego. Aunque solo sea por eso, merece la pena.

TE PUEDE INTERESAR