Arqueólogos han encontrado en Turquía un santuario tallado en la roca y una cueva sagrada dedicados a la diosa madre frigia Matar, una de las deidades más veneradas del mundo antiguo. El hallazgo se produjo en la antigua ciudad de Attouda, cerca de la actual provincia de Denizli, y ofrece una nueva visión sobre la expansión del culto frigio más allá de lo que se creía posible.
Durante las excavaciones en la zona, un grupo de arqueólogos turcos descubrió un conjunto ritual que data de hace entre 2.600 y 2.800 años. El sitio incluye una cueva natural, un ídolo de roca gemelo, cuencos y canales tallados en piedra, todos ellos utilizados en ceremonias dedicadas a Matar, también conocida como Cibeles o Kybele. La deidad era considerada símbolo de fertilidad, abundancia y poder natural, y su culto se extendió por toda Anatolia y el Mediterráneo.
El profesor Yilmaz Kolanci, de la Universidad de Pamukkale, explicó que el conjunto formaba parte de un antiguo complejo ceremonial. “Además de las estructuras y el ídolo gemelo de roca, hemos hallado numerosos cuencos de libación, pozos y canales de escorrentía asociados con ofrendas de grano y líquidos, realizadas en ceremonias de fertilidad y cosecha dedicadas a la Diosa Madre Frigia Matar para honrar la abundancia de la naturaleza y la generosidad que otorgaba la diosa”, señaló Kolanci a medios locales.
El equipo de arqueólogos confirmó que las características del hallazgo son consistentes con otros lugares de culto frigio, lo que demuestra que el área pudo haber servido como punto de reunión para procesiones, libaciones y rituales colectivos. La disposición de los cuencos y canales tallados en piedra refuerza la idea de que el santuario era un espacio de uso intensivo en celebraciones y ofrendas.
Un hallazgo que amplía el mapa religioso frigio para los arqueólogos
Este descubrimiento marca el punto más occidental conocido donde se ha encontrado evidencia física del culto a la diosa madre frigia, lo que cambia la comprensión de la extensión de la religión. Los arqueólogos pensaban que la influencia de Matar estaba limitada al centro y este de Anatolia, pero la ubicación del santuario de Attouda demuestra que su veneración se extendió mucho más allá.
El hallazgo también coincide con el periodo en que floreció el antiguo reino frigio, que existió entre los años 1200 y 650 antes de Cristo y fue gobernado por figuras legendarias como el rey Midas. Aunque el reino desapareció, el culto a Matar sobrevivió durante siglos y fue adoptado más tarde por las culturas griega y romana bajo el nombre de Cibeles.
“Este santuario ofrece una evidencia tangible de los rituales realizados en honor a la Madre de los Dioses”, explicó Kolanci a la publicación Anatolian Archaeology. “Nos permite comprender mejor las prácticas espirituales y el papel central que tuvo Matar en la vida de los frigios”.
La profesora Lynn Roller, experta en arte y religión frigia de la Universidad de California, Davis, destacó que el hallazgo es coherente con otros santuarios documentados en Anatolia. “No resulta sorprendente encontrar un santuario frigio cerca de Denizli”, explicó a la revista Live Science. “La zona está próxima a la antigua Hierápolis, donde también se descubrió un santuario similar. Attouda encaja perfectamente con el patrón de los templos dedicados a la diosa frigia que hemos estudiado durante años”.
El conjunto arqueológico descubierto por los arqueólogos turcos ofrece pruebas de una estructura ritual bien planificada. Los cuencos, los canales y las cavidades talladas en la roca eran empleados para canalizar líquidos, probablemente vino, agua o aceites, que se ofrecían como símbolo de gratitud por las cosechas y la fertilidad de la tierra. Estas prácticas estaban profundamente arraigadas en la cultura frigia y posteriormente influirían en los rituales de las civilizaciones mediterráneas.
El hallazgo demuestra también que la región occidental de Anatolia fue un espacio de contacto cultural entre los frigios, los lidios y los griegos, y que el culto a la diosa madre sirvió como punto de unión espiritual entre distintas civilizaciones. Los arqueólogos consideran que el santuario de Attouda pudo haber sido un importante centro de peregrinación para comunidades locales y viajeros que rendían culto a Matar en busca de fertilidad, salud o prosperidad.

Actualmente, las excavaciones continúan con el objetivo de identificar más estructuras y posibles inscripciones que confirmen la fecha exacta de uso del santuario. Los arqueólogos creen que este espacio sagrado se utilizó durante varios siglos y que su relevancia religiosa se mantuvo incluso después del colapso del reino frigio.
Para la comunidad científica, el hallazgo de Attouda representa una pieza clave en el estudio del mundo antiguo. Los arqueólogos señalan que este descubrimiento no solo amplía los límites geográficos del culto a Matar, sino que también ofrece una visión única de cómo los pueblos de Anatolia entendían la naturaleza, la fertilidad y el vínculo espiritual con la tierra.
El santuario de Attouda, con su cueva sagrada y su ídolo gemelo tallado en piedra, se convierte así en uno de los testimonios más notables del poder y la devoción hacia la diosa madre frigia. Para los arqueólogos, cada nuevo hallazgo en la región acerca un poco más a comprender las raíces religiosas que dieron forma a las civilizaciones que florecieron en Anatolia hace casi tres mil años.