Arqueólogos han identificado frente a la costa de Bretaña, en el noroeste de Francia, los restos de una antigua estructura humana sumergida hace más de 7.000 años, un hallazgo que no solo reescribe la historia del poblamiento prehistórico de la región, sino que también podría estar en el origen de una de sus leyendas más antiguas: la mítica ciudad de Ys.
El descubrimiento publicado en un informe oficial se localiza cerca de la Île de Sein, una pequeña isla situada frente a la costa atlántica francesa. A casi nueve metros de profundidad, investigadores han documentado los restos de un largo muro de piedra que, por su forma y dimensiones, no pudo ser creado por procesos naturales.
La estructura fue detectada inicialmente por el geólogo Yves Fouquet, mientras analizaba mapas batimétricos del fondo marino obtenidos mediante radar. En estos registros apareció una línea anómala perfectamente definida en el borde de un valle submarino, algo incompatible con la erosión natural.
Arqueólogos identifican once estructuras humanas bajo el océano
Investigaciones posteriores, apoyadas en datos LIDAR, revelaron la existencia de once estructuras distintas en el fondo marino. Según los arqueólogos, todas ellas presentan características inequívocamente humanas, tanto por su disposición como por el tamaño y la forma de los bloques utilizados.
El análisis del nivel relativo del mar, que tiene en cuenta tanto la subida del océano como los movimientos verticales del terreno, permitió datar estas construcciones entre los años 5.800 y 5.300 antes de Cristo. Se trata de un periodo clave de transición entre las comunidades mesolíticas de cazadores-recolectores y los primeros asentamientos permanentes del Neolítico.
En aquel momento, la línea de costa se encontraba varios kilómetros más alejada de su posición actual. Con el paso de los milenios, el ascenso del nivel del mar acabó por engullir por completo los vestigios de ocupación humana, ocultándolos bajo el océano.
Los investigadores señalan que estas estructuras son al menos 500 años más antiguas que los primeros grandes megalitos conocidos de Bretaña, lo que las convierte en uno de los complejos arquitectónicos más antiguos de Europa occidental.
Arqueólogos vinculan la estructura a pesca, defensa y organización social avanzada
Aunque la función exacta del muro sigue siendo objeto de debate, los arqueólogos consideran que pudo servir como vivero de pesca o como dique de protección frente al avance del mar. El peso total de los fragmentos identificados alcanza las 3.300 toneladas, lo que refuerza la hipótesis de una gran obra colectiva.
Los monolitos que forman parte de la estructura alcanzan hasta tres metros de altura y presentan una morfología similar a los menhires del interior de Bretaña y a las grandes piedras de Stonehenge. Su disposición sugiere una arquitectura compleja, muy superior a la observada en otras trampas de pesca prehistóricas conocidas en la región.
Los investigadores creen que la construcción se llevó a cabo en varias fases, reforzando progresivamente el muro a medida que el nivel del mar ascendía. Algunos monolitos, profundamente anclados, parecen haber sido colocados para resistir fuertes corrientes y tormentas.
“Debido a la dificultad de acceso a estos yacimientos, con corrientes muy fuertes y condiciones hidrodinámicas extremas, apenas se había realizado trabajo arqueológico en las zonas profundas de la costa bretona”, explica Fouquet en el estudio publicado en la International Journal of Nautical Archaeology.
Según los arqueólogos, las comunidades mesolíticas y neolíticas que levantaron esta estructura debieron contar con un alto grado de conocimiento técnico y una organización social avanzada, capaz de extraer, transportar y ensamblar enormes bloques de piedra en un entorno costero cambiante.
El hallazgo también reabre el debate sobre la legendaria ciudad de Ys, una urbe mítica que, según la tradición oral bretona, habría sido tragada por el mar en la bahía de Douarnenez, muy cerca del lugar del descubrimiento.
“Estos descubrimientos nos permiten replantearnos el origen de la historia de la ciudad de Ys, no desde la leyenda, sino desde hallazgos científicos que pudieron dar lugar a ese relato”, concluye Fouquet.
Aunque nunca se sabrá con certeza si la leyenda se basa en hechos reales, los arqueólogos coinciden en que este yacimiento demuestra que existieron asentamientos humanos complejos hoy ocultos bajo el mar, recordándonos que gran parte de la historia de la humanidad sigue sumergida, literalmente, bajo las aguas.