Un equipo internacional de arqueólogos ha desenterrado una impresionante tumba megalítica de unos 5.000 años de antigüedad en Málaga, en el sur de España. La estructura, de aproximadamente 13,8 metros de longitud, ha sorprendido a los investigadores por su extraordinario estado de conservación y por la gran cantidad de objetos encontrados en su interior.
El hallazgo corresponde a un dolmen, una construcción funeraria prehistórica formada por enormes piedras verticales y losas horizontales. Según los especialistas que trabajan en el proyecto, la estructura podría convertirse en uno de los dólmenes más monumentales y completos descubiertos en Andalucía.
Serafín Becerra, profesor de la Universidad de Cádiz, explicó en un comunicado que el descubrimiento representa una oportunidad única para estudiar cómo vivían las comunidades prehistóricas del sur de la Península Ibérica. Para los investigadores, el estado de conservación del monumento es especialmente valioso porque permitirá analizar con gran detalle su estructura y los objetos asociados a ella.
Arqueólogos hallan una compleja estructura funeraria prehistórica
La tumba no solo destaca por su tamaño, sino también por su complejidad arquitectónica. Los investigadores identificaron grandes losas ortostáticas —piedras verticales— que superan los dos metros de altura y que delimitan diferentes compartimentos en el interior del dolmen.
Estos espacios internos podrían haber servido para distintos usos dentro del ritual funerario. Según el equipo científico, la presencia de varios compartimentos sugiere que el monumento pudo utilizarse como lugar de enterramiento colectivo durante generaciones.
Durante las excavaciones, los arqueólogos localizaron varias cámaras que funcionaban como osarios. En ellas aparecieron restos óseos humanos junto a numerosos objetos funerarios que acompañaban a los difuntos.
Entre los hallazgos de los arqueólogos más llamativos se encuentran materiales considerados de gran prestigio en las sociedades prehistóricas, como piezas de marfil, fragmentos de ámbar y conchas marinas. La presencia de estos elementos ha llamado especialmente la atención de los especialistas.
Según explicó el profesor Juan Jesús Cantillo, también de la Universidad de Cádiz, la aparición de conchas marinas en un lugar situado tierra adentro demuestra la existencia de redes de intercambio a larga distancia hace miles de años.

Además de estos materiales exóticos, los arqueólogos han recuperado una colección notable de herramientas elaboradas en sílex. Entre ellas se encuentran puntas de flecha, grandes hojas de piedra y una pieza considerada excepcional por los investigadores: una alabarda prehistórica, un arma similar a un hacha de dos manos.
Estos objetos descubiertos por los arqueólogos ofrecen pistas fundamentales sobre las tecnologías utilizadas por las comunidades que construyeron el monumento hace cinco milenios. Los expertos creen que el conjunto de artefactos podría ayudar a reconstruir aspectos de la vida cotidiana, la organización social y las creencias espirituales de estas poblaciones.
El dolmen también presenta una característica arquitectónica importante: originalmente estaba cubierto por grandes losas horizontales y por un túmulo artificial formado por arena y piedras pequeñas.
Este tipo de cobertura era habitual en muchas estructuras funerarias prehistóricas y tenía un significado simbólico además de funcional. El túmulo servía tanto para proteger la tumba como para marcar visualmente el territorio, convirtiendo el monumento en un punto de referencia dentro del paisaje.
Los dólmenes, una tradición extendida por Europa
Los dólmenes no son exclusivos de la Península Ibérica. Este tipo de construcciones megalíticas se han encontrado en numerosos lugares de Europa y Asia, y en muchos casos se asocian a complejos sistemas funerarios y rituales.
En algunos casos, estas estructuras también pudieron tener funciones ceremoniales o servir como marcadores territoriales para las comunidades que habitaban la región.
España cuenta con algunos de los ejemplos más conocidos de este tipo de monumentos prehistóricos. Entre ellos destaca el Dolmen de Guadalperal, en Extremadura, conocido popularmente como el “Stonehenge español”, que tiene unos 7.000 años de antigüedad y suele permanecer sumergido bajo las aguas de un embalse.
Otro ejemplo emblemático es Arthur’s Stone, en Inglaterra, una estructura megalítica de unos 5.000 años formada por nueve enormes piedras verticales que pesan en conjunto alrededor de 27 toneladas.
El nuevo hallazgo de los arqueólogosen Málaga se suma a esta lista de descubrimientos que siguen ampliando el conocimiento sobre las sociedades prehistóricas. Los investigadores creen que el análisis detallado del dolmen permitirá comprender mejor cómo se organizaban las comunidades humanas que habitaron el sur de la Península Ibérica hace cinco mil años.
Las excavaciones continuarán durante las próximas campañas arqueológicas con el objetivo de documentar completamente el monumento y estudiar los restos encontrados en su interior. Cada nueva fase de investigación podría revelar información clave sobre una época de la historia de la que todavía quedan muchos misterios por resolver.