Crisis en las autoescuelas canarias: «Hay alumnos enfadados» por la falta de exámenes en verano
El sector denuncia que la escasez de examinadores de la DGT vuelve insostenible la situación estival en las autoescuelas canarias, dejando cientos de alumnos preparados sin poder acceder al examen práctico.
Las autoescuelas canarias reclaman una solución urgente ante la falta de exámenes prácticos que paraliza el sector durante el verano. El problema no es la demanda de alumnos, sino la insuficiencia de examinadores de la Dirección General de Tráfico (DGT), que genera una situación que los profesionales califican de «insostenible» y deja a cientos de estudiantes preparados sin poder realizar sus pruebas.
La crisis se agudiza en estos meses estivales. Un alumno que aprueba el examen teórico en julio puede esperar tranquilamente hasta octubre o noviembre para acceder a la prueba práctica. Este retraso genera frustración entre candidatos que invierten tiempo y dinero en su formación vial, provocando malestar en las autoescuelas que no pueden cumplir sus compromisos de enseñanza.
El sistema CAPA de la DGT reparte las plazas disponibles entre autoescuelas en Canarias, pero no puede crear más huecos si la jefatura carece de personal examinador suficiente.
El déficit de examinadores y el colapso estival de las autoescuelas
La Dirección General de Tráfico no ha ampliado su plantilla de examinadores en proporción a la demanda. Mientras que los alumnos listos para examinarse se acumulan en las listas de espera, las autoescuelas canarias no pueden avanzar. El problema se repite año tras año: llega julio, la situación se agrava, comienzan las listas de espera y las soluciones nunca llegan a materializarse.
Detrás de este cuello de botella administrativo hay un segundo factor crítico: el relevo generacional. Los profesores de autoescuelas se están jubilando a ritmo acelerado, pero no hay suficientes jóvenes formándose para sustituirlos. Este desfase perpetúa la escasez de recursos humanos y mantiene cerrado el sistema.
Las autoescuelas enfrentan además un problema administrativo en cadena. Los alumnos, por su parte, pueden estar preparados para el práctico en apenas un mes de formación teórica, pero no pueden acceder a la prueba por falta de capacidad en el sistema.
Consecuencias prácticas para los alumnos de autoescuelas en Canarias
La frustración se extiende entre los candidatos que planifican sacarse el carnet durante el verano. Dos semanas después de aprobar el teórico, está listo para prácticas, pero le comunican que hay una cola de espera de semanas. Para octubre, cuando finalmente llega su turno, el verano ya ha pasado y la motivación inicial se ha desvanecido.
Las autoescuelas en Canarias señalan que no es un problema de competencia o de calidad en la enseñanza, sino de capacidad institucional. Los instructores están preparados, las aulas funcionan, los coches de prácticas disponibles; lo que falta es la posibilidad de acceder a un examinador de la DGT para validar lo aprendido. El malestar también afecta a los propios centros de formación vial.
La Dirección General de Tráfico es el organismo autónomo dependiente del Ministerio del Interior responsable de la seguridad vial en España. Entre sus funciones están la aprobación de los exámenes de conducción y la certificación de competencias viales. El sistema de distribución de plazas (CAPA) intenta equilibrar la demanda, pero sus limitaciones estructurales se hacen evidentes cada verano.
Mientras el sector en Canarias espera medidas concretas, las autoescuelas canarias continúan gestionando la crisis con lo que tienen: reduciendo grupos de prácticas, concentrando clases en períodos con más cupos disponibles, o recomendando a nuevos alumnos que se inscriban en otoño, cuando la demanda baja y los tiempos de espera mejoran. Pero esa solución parcial no resuelve el problema estructural de la falta de examinadores ni el déficit de formadores en el sector.