Un equipo de científicos ha descubierto en Australia unas huellas fósiles que podrían cambiar radicalmente la línea temporal de la evolución terrestre. El hallazgo, realizado en la región de Victoria, consiste en impresiones de pies con garras que datan de hace aproximadamente 350 millones de años, lo que adelantaría en 40 millones de años la aparición de los primeros amniotas —grupo que incluye reptiles, aves y mamíferos— respecto a lo que se creía hasta ahora.
Estas huellas fueron encontradas en una losa de arenisca en el sitio paleontológico de Broken River, conocido como Berrepit en lengua taungurung. Lo más sorprendente es que las marcas muestran garras bien definidas, una característica exclusiva de los amniotas, lo que indica que estos animales ya caminaban sobre tierra firme mucho antes de lo que los registros fósiles anteriores sugerían.
El descubrimiento de estos científicos ha sido liderado por el profesor John Long de la Universidad de Flinders, quien afirma que estas huellas representan la evidencia más antigua conocida de vertebrados terrestres avanzados. Hasta ahora, los fósiles más antiguos de este tipo provenían de América del Norte y Europa, y se situaban en torno a los 318 millones de años.
Las huellas que desafían la historia evolutiva según los científicos
Este hallazgo de estos científicos no solo adelanta la aparición de los amniotas, sino que también sugiere que el origen de los vertebrados terrestres podría haber ocurrido en el hemisferio sur, concretamente en Gondwana, y no en Laurussia como se pensaba. Las huellas descubiertas en Victoria muestran cinco dedos con garras y ausencia de marcas de arrastre, lo que indica que el animal caminaba erguido sobre tierra firme, posiblemente después de una lluvia ligera que dejó impresiones de gotas en la superficie.

Los investigadores y científicos estiman que el animal que dejó estas huellas medía unos 80 centímetros de largo, basándose en la distancia entre las extremidades delanteras y traseras. Aunque no se han encontrado restos óseos, el patrón de las pisadas sugiere que se trataba de un reptil primitivo, capaz de poner huevos en tierra, una adaptación clave para la vida fuera del agua.
Este descubrimiento de los científicos también pone en duda el impacto de la extinción masiva del Devónico, que se creía había retrasado la evolución de los tetrapodos terrestres. Las nuevas evidencias indican que estos animales ya estaban presentes antes de ese evento, lo que podría cambiar la forma en que se interpreta la resiliencia evolutiva de los primeros vertebrados.
“Las huellas son como clips de una película fósil. No vemos restos muertos, sino animales vivos haciendo lo suyo”.
Este hallazgo invita a reconsiderar cómo y dónde surgieron los primeros animales terrestres. Las huellas fósiles no solo representan un avance científico, sino que también conectan a la humanidad con un pasado remoto y fascinante. En un momento en que el cambio climático y la pérdida de biodiversidad son desafíos globales, entender cómo la vida se adaptó a entornos cambiantes hace millones de años puede ofrecer valiosas lecciones para el presente.
La historia de estas huellas es también una historia de persistencia científica, de colaboración entre investigadores y comunidades locales, y de la capacidad de la ciencia para sorprendernos y expandir los límites de nuestro conocimiento.