Cuándo es más peligroso ver el eclipse: hora por hora, en Canarias y España
Eclipse en Canarias: a qué hora empieza, cuándo es el máximo y por qué aquí las gafas no se quitan nunca
El eclipse del 12 de agosto llega con una advertencia médica que conviene tomarse en serio, sobre todo si hay menores en casa. Pediatras y oftalmólogos coinciden en un punto que explica por qué este fenómeno es tan traicionero: el daño ocular que produce mirar al Sol sin protección no duele mientras se está produciendo. Nadie aparta la vista porque le moleste, y cuando aparecen los síntomas el daño ya está hecho.
En Canarias con los eclipses hay además una particularidad que casi no se está contando y que cambia por completo las instrucciones respecto al resto de España. Aquí el eclipse será parcial, lo que significa que las gafas homologadas no deben retirarse en ningún momento. Ni un segundo. La excepción que permite quitárselas solo existe dentro de la franja de totalidad peninsular, y el archipiélago queda fuera de ella.
La hora exacta del eclipse en Canarias y en el resto de España
En el archipiélago de Canarias para el eclipse los horarios apenas varían de una isla a otra. En Arrecife el eclipse parcial comenzará a las 18:56, alcanzará su máximo a las 19:52 y terminará a las 20:43. En Puerto del Rosario, de 18:57 a 20:44, con máximo a las 19:52. En Las Palmas de Gran Canaria, de 18:58 a 20:45, con el máximo a las 19:53. Y en Santa Cruz de Tenerife, de 18:57 a 20:44, también con máximo a las 19:53.
Son en torno a hora y tres cuartos de fenómeno, con el momento culminante justo antes de las ocho de la tarde. El Sol estará entonces muy bajo, a unos diez grados sobre el horizonte oeste, de modo que en Canarias lo decisivo no será solo la protección ocular sino también tener despejada esa dirección: una montaña o un edificio pueden dejarte sin eclipse.
En la Península e Illes Balears, y siempre en hora peninsular, la fase parcial arrancará hacia las 19:30. La totalidad se producirá entre las 20:27 y las 20:33 según la localidad, dentro de una franja que cruza el país de oeste a este desde Galicia hasta Baleares. En A Coruña, según el IGN, el eclipse empezará a las 19:31, tendrá su máximo a las 20:28 y finalizará a las 21:22, con una totalidad de 76 segundos y el Sol a 12 grados de altura. En Burgos, de 19:33 a más allá del ocaso, con máximo a las 20:29 y 104 segundos de totalidad.
Conviene recordar que Madrid y Barcelona quedan fuera de la franja pese a la creencia extendida. Allí el eclipse será parcial, eso sí, con una ocultación superior al 99%, y el máximo se alcanzará en torno a las 20:32 y las 20:29 respectivamente. Como en Canarias, en esas dos ciudades las gafas tampoco pueden quitarse en ningún momento.
La diferencia entre el 99% y el 100% no es un matiz porcentual: es la diferencia entre un crepúsculo raro y la noche en pleno día. Y en términos de seguridad ocular es absoluta, porque ese 1% de disco solar visible sigue concentrando energía más que suficiente para dañar la retina.
Por qué los niños son el grupo de mayor riesgo durante el eclipse
La lesión que preocupa a los especialistas se llama retinopatía solar y afecta especialmente a la mácula, la zona de la retina responsable de la visión central y del detalle fino, la que usamos para leer o reconocer una cara. Entre los síntomas que pueden aparecer tras una exposición inadecuada figuran la visión borrosa, la aparición de una mancha en el centro del campo visual, conocida como escotoma, y alteraciones en la percepción de los colores.
El primer peligro es psicológico más que óptico, y afecta a todo el mundo: la falsa sensación de seguridad. Cuando la Luna empieza a cubrir el Sol, la luz ambiental baja y el cerebro interpreta que mirar es menos arriesgado. No lo es. La radiación ultravioleta e infrarroja sigue llegando exactamente igual, y el reflejo automático de apartar la vista se debilita precisamente cuando más falta hace.
Con los menores se suman riesgos específicos que los especialistas enumeran sin rodeos. Los niños pequeños tienden a quitarse las gafas por incomodidad, y unos segundos de despiste bastan. Por eso la recomendación es que un adulto compruebe de forma continuada que las llevan bien colocadas, y que si el niño no las tolera se recurra directamente a la observación indirecta.
Ahí está la solución más segura y además la más didáctica: la proyección estenopeica. Basta una caja de cartón con un pequeño orificio en un lateral que proyecte la imagen del Sol sobre una superficie blanca. El menor sigue todas las fases del eclipse sin levantar la vista al cielo, y el riesgo de daño ocular desaparece por completo.
Las prohibiciones son las mismas para adultos y niños, y no admiten interpretación. No sirven las gafas de sol, por oscuras que sean. No sirven las radiografías, ni los cristales ahumados, ni los CD, ni los DVD, ni ningún filtro casero. Las únicas válidas cumplen la norma ISO 12312-2, llevan marcado CE y están libres de arañazos y de pliegues.
Y queda el error más peligroso de todos, que suele cometerse con la mejor intención: nunca hay que mirar el Sol a través de prismáticos, telescopios o cámaras sin filtros solares profesionales instalados en la parte frontal del objetivo. Estos instrumentos concentran la luz como una lupa, y ponerse las gafas de eclipse delante del ocular no protege en absoluto. Si va a haber un telescopio en la observación familiar, ese es el punto que exige vigilancia adulta permanente.
Con esas reglas puestas, el plan en Canarias es sencillo: gafas homologadas desde las 18:56 hasta las 20:45, sin retirarlas nunca, horizonte oeste despejado, observaciones breves y espaciadas, y una caja de cartón preparada para los más pequeños.