Saltar al contenido
martes, 13 de octubre de 2026 · 17:50 · Canarias
Medio Ambiente

El mar de Canarias se está acidificando y calentándose con estas consecuencias

Sus registros en Canarias documentan un aumento del dióxido de carbono disuelto y una caída sostenida del pH

Costa de Canarias
Costa de Canarias · Agencias

En Canarias a unos 100 kilómetros al norte de Gran Canaria hay una boya fondeada sobre un fondo de más de 3.600 metros de profundidad. Lleva ahí desde octubre de 1995 y cada dato que registra apunta en la misma dirección: el mar de Canarias está más caliente y, sobre todo, cada vez más ácido.

Se llama ESTOC, Estación de Series Temporales en el Océano de las Islas Canarias, y la opera la Plataforma Oceánica de Canarias. Es una de las pocas estaciones del mundo capaces de aportar series continuas de más de tres décadas sobre el ciclo del carbono en el océano, lo que la convierte en una referencia mundial.

Lo que la boya ha medido en el mar de Canarias

Las cifras son contundentes. Según los responsables de las mediciones de dióxido de carbono en la estación, en veinticinco años de registros continuados la acidez del agua ha aumentado un 30%. En paralelo, la temperatura oceánica al norte del archipiélago se ha incrementado 0,02 grados cada año, lo que supone medio grado en ese mismo periodo.

A unos 100 kilómetros al norte de Gran Canaria hay una boya fondeada sobre un fondo de más de 3.600 metros de profundidad. Lleva ahí desde octubre de 1995 y cada dato que registra apunta en la misma dirección: el mar de Canarias está más caliente y, sobre todo, cada vez más ácido.

Se llama ESTOC, Estación de Series Temporales en el Océano de las Islas Canarias, y la opera la Plataforma Oceánica de Canarias. Es una de las pocas estaciones del mundo capaces de aportar series continuas de más de tres décadas sobre el ciclo del carbono en el océano, lo que la convierte en una referencia mundial.

Lo que la boya ha medido en el mar de Canarias

Las cifras son contundentes. Según los responsables de las mediciones de dióxido de carbono en la estación, en veinticinco años de registros continuados la acidez del agua ha aumentado un 30%. En paralelo, la temperatura oceánica al norte del archipiélago se ha incrementado 0,02 grados cada año, lo que supone medio grado en ese mismo periodo.

Medio grado puede parecer poco. No lo es. El agua necesita absorber cantidades enormes de calor para variar su temperatura, de modo que una subida sostenida de esa magnitud en una masa oceánica implica una acumulación de energía difícil de imaginar.

Y hay un dato que preocupa más que el promedio: en los últimos cinco años se han alcanzado valores con una tendencia muy superior a la registrada en la estación durante los veinticinco años anteriores. No es solo que esté cambiando. Es que está cambiando más rápido.

Por qué el mar se vuelve ácido y qué supone para Canarias

El mecanismo es químico y bastante directo. El océano absorbe una parte importante del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera. Al disolverse en el agua, ese CO₂ reacciona y reduce el pH, es decir, aumenta la acidez. Cuanto más CO₂ hay en el aire, más absorbe el mar y más ácido se vuelve.

Las consecuencias afectan sobre todo a los organismos que construyen conchas y esqueletos de carbonato cálcico: moluscos, corales, erizos y buena parte del plancton que sostiene la cadena alimentaria marina. En aguas más ácidas, formar y mantener esas estructuras resulta más costoso. Los científicos de la ULPGC responsables de la estación lo resumen sin rodeos: al ritmo actual de emisiones, muchas especies marinas no soportarán las nuevas condiciones químicas.

En un archipiélago cuya economía depende del mar por la pesca, el turismo y el propio clima, eso no es un asunto abstracto. El banco pesquero canario-sahariano es uno de los más ricos del planeta precisamente por la química de sus aguas.

La estación mide bastante más que el pH. Sus sensores registran temperatura, salinidad, oxígeno disuelto, presión parcial de dióxido de carbono, corrientes y pigmentos, a lo largo de toda la columna de agua. Esa combinación es la que permite reconstruir el estado completo del océano año tras año y no solo tomar fotos sueltas.

El reconocimiento internacional ha llegado además recientemente: España ha formalizado la integración de ESTOC en ICOS, la infraestructura de investigación europea dedicada al seguimiento del ciclo del carbono y de los gases de efecto invernadero. Eso significa que los datos tomados frente a Canarias entran ahora en el mismo sistema con el que Europa mide su balance de carbono.

El valor de todo esto está en algo poco espectacular pero decisivo: la continuidad. Treinta años de mediciones con la misma metodología y en el mismo punto son lo que permite distinguir una variación natural de una tendencia real. Y lo que esa boya lleva registrando desde 1995 es, sin ambigüedad posible, una tendencia.

Medio grado puede parecer poco. No lo es. El agua necesita absorber cantidades enormes de calor para variar su temperatura, de modo que una subida sostenida de esa magnitud en una masa oceánica implica una acumulación de energía difícil de imaginar.

Y hay un dato que preocupa más que el promedio: en los últimos cinco años se han alcanzado valores con una tendencia muy superior a la registrada en la estación durante los veinticinco años anteriores. No es solo que esté cambiando. Es que está cambiando más rápido.

Por qué el mar se vuelve ácido y qué supone para Canarias

El mecanismo es químico y bastante directo. El océano absorbe una parte importante del dióxido de carbono que se emite a la atmósfera. Al disolverse en el agua, ese CO₂ reacciona y reduce el pH, es decir, aumenta la acidez. Cuanto más CO₂ hay en el aire, más absorbe el mar y más ácido se vuelve.

Las consecuencias afectan sobre todo a los organismos que construyen conchas y esqueletos de carbonato cálcico: moluscos, corales, erizos y buena parte del plancton que sostiene la cadena alimentaria marina. En aguas más ácidas, formar y mantener esas estructuras resulta más costoso. Los científicos de la ULPGC responsables de la estación lo resumen sin rodeos: al ritmo actual de emisiones, muchas especies marinas no soportarán las nuevas condiciones químicas.

En un archipiélago cuya economía depende del mar por la pesca, el turismo y el propio clima, eso no es un asunto abstracto. El banco pesquero canario-sahariano es uno de los más ricos del planeta precisamente por la química de sus aguas.

La estación mide bastante más que el pH. Sus sensores registran temperatura, salinidad, oxígeno disuelto, presión parcial de dióxido de carbono, corrientes y pigmentos, a lo largo de toda la columna de agua. Esa combinación es la que permite reconstruir el estado completo del océano año tras año y no solo tomar fotos sueltas.

El reconocimiento internacional ha llegado además recientemente: España ha formalizado la integración de ESTOC en ICOS, la infraestructura de investigación europea dedicada al seguimiento del ciclo del carbono y de los gases de efecto invernadero. Eso significa que los datos tomados frente a Canarias entran ahora en el mismo sistema con el que Europa mide su balance de carbono.

El valor de todo esto está en algo poco espectacular pero decisivo: la continuidad. Treinta años de mediciones con la misma metodología y en el mismo punto son lo que permite distinguir una variación natural de una tendencia real. Y lo que esa boya lleva registrando desde 1995 es, sin ambigüedad posible, una tendencia.

Boletines exclusivos

Elige los que quieras recibir. Sin spam, baja en un clic.

Canarias

Canarias

Diario Sólo para suscriptores

Lo esencial del archipiélago cada día. Sucesos, política regional, sociedad y cultura canaria.

Opinión

Opinión

Semanal Sólo para suscriptores

Las firmas más relevantes del periódico, en tu correo cada semana.

Mundo

Mundo

Semanal Sólo para suscriptores

Las claves de la actualidad nacional e internacional, contadas desde Canarias.

Viajes

Viajes

Mensual Sólo para suscriptores

Reportajes de viaje, rincones secretos del archipiélago y escapadas premium.

Espacio

Espacio

Mensual Sólo para suscriptores

Ciencia, exploración espacial y los descubrimientos del IAC contados con rigor.