El volcán de Canarias que nadie ve: está vivo y lo acaban de demostrar
Hay un volcán en Canarias que está calentando el océano y casi nadie sabe que existe
Entre Tenerife y Gran Canaria, a más de 1.600 metros de profundidad, hay un volcán submarino que está emitiendo fluidos calientes al océano. Se llama Enmedio, lleva ahí millones de años y casi nadie en Canarias sabe que existe. Un equipo del Instituto Español de Oceanografía acaba de obtener la primera evidencia multidisciplinar de que está hidrotermalmente activo.
El hallazgo se publicó en la revista Bulletin of Volcanology y es el resultado de casi una década de datos geológicos, geofísicos, geoquímicos y oceanográficos recopilados a bordo de los buques Ángeles Alvariño y Sarmiento de Gamboa. Es la primera vez que se documenta la circulación activa de fluidos calientes en este edificio volcánico.
Qué han encontrado bajo el mar de Canarias
El estudio describe dos rasgos estructurales que explican el fenómeno. Por un lado, una importante fractura que cruza el volcán de norte a sur. Por otro, una gran depresión en uno de sus flancos. Ambas favorecen la liberación de fluidos calientes desde el interior del edificio volcánico hacia el entorno marino.
Las observaciones oceanográficas realizadas sobre el volcán revelaron anomalías provocadas por esos fluidos. Dicho en términos sencillos: el agua que rodea a Enmedio no se comporta como debería si el volcán estuviera dormido del todo. Hay algo caliente ahí abajo moviéndose.

«Aunque ocurre de manera habitual en los fondos oceánicos terrestres, en el caso del volcán de Enmedio apenas se había estudiado», señala Eugenio Fraile, investigador del IEO-CSIC y autor principal del trabajo.
Fraile ha sido tajante al aclarar que este fenómeno no implica una erupción volcánica inminente ni guarda relación con los enjambres sísmicos registrados en el entorno del Teide.
Por qué importa para Canarias
Conviene entender qué es exactamente la actividad hidrotermal, porque el término asusta más de lo que debería. Se trata de agua marina que se infiltra en la roca volcánica, se calienta en profundidad por el calor residual del edificio y vuelve a salir al océano cargada de minerales disueltos. Es un proceso común en los fondos oceánicos de todo el planeta y no anticipa una erupción.
Lo que sí hace es cambiar el entorno. Esas fuentes de energía profunda influyen en la biodiversidad de las aguas de Canarias, porque alrededor de los sistemas hidrotermales suelen desarrollarse comunidades biológicas que no dependen de la luz solar sino de la química del agua. El hallazgo abre por tanto nuevas vías de estudio sobre la vida en el océano profundo canario.
El valor del trabajo va además más allá de Enmedio. El vulcanismo submarino y la sismología del archipiélago es mucho menos conocido que el terrestre, pese a que la mayor parte del edificio volcánico de cada isla está bajo el agua. Lo que vemos de Canarias es solo la punta: el resto, miles de metros de roca volcánica, permanece sumergido y apenas explorado.
Ese canal entre Tenerife y Gran Canaria tiene además interés sísmico. Es la zona donde se concentra buena parte de los terremotos del archipiélago, y un trabajo publicado a partir de datos GNSS identificó allí la principal falla sismogénica submarina, atribuyendo esa actividad al estrés tectónico regional y no al vulcanismo local.
De momento, lo confirmado es esto: hay un volcán en el fondo del mar de Canarias que está vivo desde el punto de vista hidrotermal, que calienta el agua a su alrededor y que acaba de dejar de ser una incógnita después de diez años de campañas oceanográficas.