El veto de Jet2 a una pareja en un vuelo a Gran Canaria, Canarias ha terminado siendo uno de los episodios aéreos más comentados de las últimas semanas. La compañía británica ha confirmado la expulsión permanente de dos pasajeros de unos cincuenta años después de un escándalo de naturaleza sexual ocurrido en un trayecto desde el aeropuerto de East Midlands con destino a la isla canaria, según ha publicado el medio británico WalesOnline y han recogido posteriormente The Sun, GBNews y Canarian Weekly.
El incidente comenzó cuando la aeronave aún se encontraba en pista, antes incluso de despegar, y se prolongó durante el inicio del vuelo de unas cuatro horas. Varios pasajeros alertaron a la tripulación tras observar lo que describieron como «movimientos vigorosos» en los asientos de la pareja, que viajaba rumbo al sur de Gran Canaria como destino vacacional.
El testimonio principal del caso lo aportó Darren Street, propietario de un taller mecánico en Nottingham, que viajaba con su esposa. Street estaba grabando con su móvil el momento del despegue cuando, de manera accidental, captó la escena protagonizada por la pareja a pocos asientos de distancia.
«Mi mujer y yo nos quedamos impactados», relató el testigo a medios británicos, que también describió como «extremadamente descarado» lo que estaba ocurriendo en los asientos contiguos.
Tras recibir varias quejas, los auxiliares de vuelo se acercaron a hablar con los pasajeros implicados. La tripulación llegó a sopesar dar media vuelta y regresar al aeropuerto de origen, una opción que finalmente se descartó. La presencia de menores a bordo, según relatan los testigos, fue uno de los factores que precipitó la intervención.
Cuando los miembros de la tripulación pidieron explicaciones a los implicados, la respuesta dejó perpleja a la cabina. Según el testimonio recogido por la prensa británica, la pareja aseguró que «estaban rezando porque era su primera vez en un avión», una justificación que ningún pasajero del vuelo dio por buena.
Tolerancia cero: el comunicado de Jet2 del vuelo a Canarias
La compañía actuó con rapidez una vez aterrizado el aparato en Canarias, Gran Canaria. La pareja fue expulsada del hotel afiliado a Jet2 donde tenía reservada su estancia, y la aerolínea canceló además sus billetes de vuelta, obligándolos a regresar al Reino Unido por sus propios medios.
En su comunicado oficial, Jet2 confirmó que ambos pasajeros han sido expulsados de por vida y subrayó que, como compañía aérea y operador turístico de carácter familiar, mantiene una política de tolerancia cero ante este tipo de comportamientos a bordo.
Qué dice la normativa sobre los vetos aéreos
Los episodios de pasajeros conflictivos a Canarias están sometidos a una regulación específica. En España, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) recuerda que comportamientos como montar un escándalo, no obedecer las indicaciones de la tripulación o protagonizar conductas violentas suponen una amenaza para la seguridad del vuelo y pueden acarrear sanciones económicas amparadas por la Ley 21/2023, de 7 de julio, de Seguridad Aérea.
Las multas oscilan, según la gravedad de la infracción, entre los 60 y los 45.000 euros para las leves, y pueden elevarse de manera muy notable en los casos calificados como graves o muy graves. La normativa internacional, articulada a través del Convenio de Tokio y los protocolos de IATA, faculta además a las aerolíneas a aplicar vetos individuales en sus listas de pasajeros.
Una tendencia al alza en los cielos europeos
Los datos del sistema IDX de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) confirman que la incidencia de comportamientos disruptivos sigue creciendo año tras año y más a Canarias. Si en 2021 se registraba un incidente por cada 835 vuelos, en 2022 la ratio se elevó a uno por cada 568, una tendencia que las aerolíneas atribuyen al consumo excesivo de alcohol antes y durante los vuelos, así como a la falta de sanciones disuasorias en muchos países.