Estas son las islas de Canarias que más agua perderán por el cambio climático antes de fin de siglo
Las lluvias de los últimos meses en Canarias han llenado embalses y han devuelto la sensación de tranquilidad a parte del archipiélago canario, pero la fotografía a largo plazo es muy distinta. Un estudio de la Universidad de La Laguna (ULL) alerta de una drástica reducción de las reservas naturales de agua en Canarias durante el siglo XXI por efecto del cambio climático. Las proyecciones, calculadas con la mayor precisión técnica disponible hasta la fecha en el archipiélago, prevén pérdidas de hasta el 75% en El Hierro y un agotamiento prácticamente completo en algunas zonas de Gran Canaria antes del año 2100.
La investigación en Canarias, titulada «Island water stress: analyzing Canary Islands’ hydrological response to climate change», ha sido publicada en la revista internacional Environmental Monitoring and Assessment y coordinada por el catedrático Juan Carlos Santamarta Cerezal, del Departamento de Ingeniería Agraria y Medio Natural de la ULL, junto a la investigadora Noelia Cruz. El trabajo ha sido distinguido con el premio internacional 2026 Chris Binnie Award for Sustainable Water Management, uno de los reconocimientos más prestigiosos del sector hidrológico mundial.
Cómo se ha calculado: 100 metros de resolución y el IPCC como referencia
Para entender la magnitud del estudio conviene fijarse en su metodología. Los investigadores han adaptado al archipiélago canario la metodología FICLIMA, una técnica que traduce los modelos climáticos globales a una escala local extremadamente detallada. El análisis ofrece una resolución de 100 metros por 100 metros, lo que supone la primera vez que se dispone de este nivel de detalle para Canarias y permite captar el comportamiento concreto de los microclimas y la orografía compleja de las islas.
El trabajo en Canarias se apoya en los modelos climáticos internacionales del Sexto Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU. El periodo de referencia se ha establecido entre 1985 y 2014, y las proyecciones se realizan para tres horizontes: corto plazo (2021-2050), medio plazo (2041-2070) y largo plazo (2071-2100), bajo distintos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero, desde los más optimistas hasta los más críticos.
«Aunque haya inviernos buenos, eso no compensa necesariamente varios años secos encadenados», ha advertido Juan Carlos Santamarta, primer autor del estudio.
Las cifras del agua que viene, isla por isla
El estudio en Canarias dibuja un panorama muy distinto en cada territorio, con un denominador común: las zonas costeras presentan ya un balance hídrico nulo en prácticamente todo el archipiélago.
- El Hierro: las proyecciones apuntan a reducciones de entre el 50% y el 75% de las reservas naturales a finales de siglo. En cifras absolutas, eso equivale a una pérdida de hasta 150 milímetros respecto al periodo de referencia.
- La Gomera: con una media anual de 100 milímetros, las proyecciones apuntan a una disminución «parcial o casi total» en el escenario más crítico.
- Tenerife: los modelos estiman una caída próxima al 50%, lo que se traduce en una pérdida de entre 50 y 100 litros por metro cuadrado al año.
- La Palma: aunque los modelos prevén un ligero aumento a corto y medio plazo, también proyectan un declive progresivo hacia 2100 si continúa el aumento de las temperaturas.
- Gran Canaria: el análisis proyecta un agotamiento casi completo de las reservas naturales en las montañas del norte y centro.
- Fuerteventura y Lanzarote: ambas islas ya parten de un balance hídrico nulo por su aridez histórica, por lo que cualquier agravamiento, por pequeño que sea, incrementará todavía más el estrés hídrico.
Importante: qué mide el «balance hídrico natural» (y qué no mide)
Los autores insisten en una precisión clave para evitar interpretaciones erróneas: el estudio analiza el balance hídrico climático natural, un indicador que depende exclusivamente del clima y se calcula a partir de dos variables, la precipitación y la evapotranspiración. No incluye los aportes artificiales de la desalación, que en Canarias representan una parte muy significativa del suministro real de agua potable. Esto no significa que el archipiélago vaya a quedarse seco, sino que el agua que llega «gratis» desde el cielo y se infiltra en el subsuelo será cada vez menor, lo que pone más presión sobre la desalación industrial y otras vías artificiales de obtención de agua.
Las soluciones: desalación con renovables, riego eficiente y planificación turística en Canarias
El propio estudio en Canarias propone una batería de medidas adaptativas para garantizar la viabilidad de la economía y los ecosistemas. La desalación de agua de mar y la reutilización resultan fundamentales, pero exigen una mejora en la eficiencia energética y, sobre todo, su vinculación a las energías renovables para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
En el plano agrícola, los autores plantean la necesidad de implantar técnicas de riego eficiente y cultivos más resistentes a las sequías prolongadas. En lo municipal, hace falta mejorar las redes de almacenamiento y distribución para evitar pérdidas comerciales por fugas. Y en lo turístico, una planificación integrada del sector que dimensione la presión sobre el recurso. Los autores también plantean la cooperación entre islas y regiones, así como la integración inmediata de la resiliencia climática en la planificación hidrológica regional.
Los datos completos del estudio están disponibles para cualquier persona en la plataforma de acceso público SICMA-Canarias, un visor que permite consultar las proyecciones climáticas detalladas hasta el año 2100 con la resolución de 100 metros. Es la herramienta más avanzada de su tipo enfocada en islas en toda Europa, y supone un recurso estratégico para administraciones, agricultores, técnicos municipales, urbanistas y para cualquier ciudadano interesado en saber cómo evolucionará el clima en su isla, su barrio o su parcela en las próximas décadas.