Francisco González: «El ADN de Hamilton es 100% canario y exportamos nuestro talento al mundo»
Francisco González Sánchez es el Director Comercial Global del área de Oil & Gas del Grupo Transcoma, con especial foco en Hamilton y Cía, firma líder del sector a nivel nacional. Hijo de Manuel y Silvia, «isleteros de pro» —consignatario y ama de casa—, sus padres se aseguraron de brindarle una formación orientada por completo al sector marítimo y logístico. Lleva desde 1991 en Hamilton y Cía, habiendo sido una pieza clave en traer el sector offshore a Canarias en el año 2000. Desde entonces, se dedica a convencer a armadores internacionales de las ventajas que ofrecen las islas.
Antes de empezar, dígame quién es usted dentro de Hamilton y Cía y del Grupo Transcoma.
Actualmente ejerzo como Director Comercial Global del Oil & Gas del grupo, especialmente enfocado en Hamilton y Cía, que es realmente la empresa líder en esa industria a nivel nacional. Soy un isletero orgulloso y un apasionado de este sector.
Hamilton y Cía nació en Canarias y acumula cerca de dos siglos de experiencia marítima. ¿Cómo se conserva esa identidad canaria dentro de Transcoma y mientras la empresa amplía su presencia internacional?
El ADN de Hamilton es canario al 100% y lo conserva intacto desde su nacimiento. Me atrevería a decir que casi se dice más «mi niño» en Barcelona que aquí «sisplau». La salida de la marca Hamilton fuera de nuestra tierra no es nueva. Ya en 2018 marcamos un hito en el Puerto de Cartagena atracando plataformas de perforación. Como anécdota, le comento que llevamos un equipo completo de amarradores de aquí; parecían atletas de élite y fue todo un espectáculo. Con esto quiero decir que exportamos talento. Ayudamos a desarrollar la industria más allá de nuestras fronteras movilizando todo un equipo logístico y de operaciones que puso a ese puerto en el mapa mundial del offshore. No debemos tener complejos: crear oportunidades fuera no significa abandonar el Puerto de Las Palmas, ni mucho menos. Justo todo lo contrario. Solo los necios creerían que exportar talento y desarrollarnos fuera es una especie de traición.
¿Sigue siendo el Puerto de Las Palmas el principal centro operativo y logístico de Hamilton y Cía para el mercado offshore del Atlántico?
Sin duda. No solo para Hamilton y Cía, sino para la industria en general. A veces no sabemos lo que tenemos. El Puerto de Las Palmas tiene unas singularidades que lo hacen único en el mundo: su situación geoestratégica, sus aguas profundas, su seguridad física y jurídica, y un ámbito aduanero de primer nivel. Además, lo más importante es que cuenta con una gestión pública única donde todas las administraciones son conscientes de esta grandísima industria: la Autoridad Portuaria, Capitanía Marítima, Aduanas, Inmigración, etc. Le voy a decir una cosa: en todos los años que llevo en esto, jamás se me ha quedado un barco sin atraque por raro que sea. Tenemos a los mejores y eso hace que esto funcione como una referencia mundial. Antes no, pero ahora la industria offshore lo sabe de la A a la Z. Cabe destacar también la poca o nula conflictividad laboral, lo que hace que grandes navieras apuesten por el Puerto de Las Palmas, donde el diálogo siempre prevalece entre los actores de este singular y maravilloso puerto.
¿En qué aspectos considera que el Puerto de Las Palmas debe mejorar para captar más escalas de plataformas, buques perforadores y unidades offshore?
Siempre cabe mejora. Nosotros mismos, buscando la excelencia, nos exigimos cambios continuamente. La asignatura pendiente en la que estamos trabajando es la formación y el dominio del inglés entre las nuevas generaciones. Nuestros profesionales actuales —y me refiero a todos los sectores del puerto— están continuamente actualizando sus conocimientos, pero el relevo generacional requiere formación. Sobre todo, debemos dejar de vivir de espaldas al puerto; si lo hacemos, tendremos un puerto invencible. Necesitamos una formación profesional más potente, más plazas en las ingenierías y la digitalización de las empresas. También que las universidades apuesten por ramas tecnológicas basadas en las nuevas industrias que nos rodean y quizás —y aquí seguro que me van a matar— la liberalización de algunos servicios para abrir el puerto a la competitividad.
¿Qué grado de ejecución ha alcanzado aquel plan de internacionalización y qué mercados se mantienen actualmente como prioritarios?
Ese plan se está desarrollando acorde a las necesidades del mercado y de nuestros clientes. Allá donde nos necesitan, allá vamos con nuestros legionarios y legionarias. Lo que en su momento fue un plan, ahora es toda una realidad. Con el apoyo de nuestro grupo estamos presentes en 13 puertos nacionales. Como Hamilton, concretamente estamos en Ferrol, donde tenemos muchas esperanzas puestas en la eólica marina entre otras cosas, y en Cartagena, que ya es una realidad muy potente. Además, hemos abierto oficina en Dubái, lo que me va a tener bastante ocupado en las próximas fechas. En Venezuela ya estamos desde hace poco. Por cierto, aprovecho para mandar un abrazo afectuoso y lleno de esperanza a nuestros hermanos venezolanos que, como saben, han sufrido mucho con el terremoto en La Guaira, y transmitir nuestro pesar por las víctimas de esa tragedia. También tenemos oficina en Houston, como no puede ser de otra manera, en Surinam y algún proyecto más que, por cuestiones obvias de confidencialidad, no puedo desvelar.
¿Pretende Hamilton y Cía exportar desde Canarias un modelo integral de atención a plataformas, buques offshore y proyectos energéticos?
No es una pretensión, es una realidad. Encontrar nuevos mercados que alivien la situación de overbooking que a veces sufre el Puerto de Las Palmas es todo un éxito para los canarios. Antes exportábamos tomates, seguimos exportando plátanos, y ahora también exportamos talento y gestión integral logística. Nuestro nivel logístico es de los mejores a pesar de estar en un territorio fragmentado y ultraperiférico. Contamos con reparaciones navales y trabajos subsea con buzos que están entre los mejores del mundo; sería una pena no exportar todo ese valor, ¿no cree?
Centrándonos en Canarias, ¿qué atractivo tiene posicionar plataformas en puertos como Arrecife?, ¿qué aporta a Hamilton y qué aporta al puerto y a Canarias?
Aporta muchísimo. Canarias tiene unos puertos maravillosos y no hay por qué darles oportunidades solo a los de las islas capitalinas. Lanzarote es una gran oportunidad que se nos ha presentado y la hemos aprovechado. Hamilton vio esa oportunidad, se la mostramos al mundo y nos la han comprado. Ya hemos hecho operaciones pequeñas de combustible y logística, reparaciones menores y cambios de tripulante muy grandes que han puesto a prueba a todo el tejido profesional de la isla. En el futuro la veremos acoger proyectos de reparaciones más ambiciosos. Lanzarote, aparte de ser una isla maravillosa como sus conejeros, tiene un puerto ideal con calado suficiente. Tiempo al tiempo…
¿Existe suficiente coordinación comercial entre las empresas privadas, las autoridades portuarias y el Gobierno de Canarias para competir por grandes proyectos internacionales?
Cada vez estamos más coordinados. Las relaciones con la Autoridad Portuaria, Capitanía, Aduanas e Inmigración (Fronteras) no pueden ser mejores. Están bastante concienciados de la importancia que tiene esta industria para toda la región canaria.
Hablando solo de Hamilton, ¿por qué ha renunciado o pretende renunciar a la terminal polivalente en el Puerto de Las Palmas y que pase a manos de un operador importante como Astican?
No hemos renunciado a nada. En nuestra estrategia este movimiento es clave. La línea de atraque era justa para los drillships (buques perforadores) y estaba siendo infrautilizada. Hamilton sigue siendo la empresa —sin contar astilleros ni terminales— con mayor cantidad de metros cuadrados en concesión del Puerto de Las Palmas. Seguimos siendo los logísticos de referencia en la industria y así seguirá siendo, o por lo menos para eso trabajamos a diario.
En otro orden de cosas, ¿qué papel juega o jugará Hamilton en la reconducción de la situación actual de la Fundación Puertos de Las Palmas?, ¿Qué ha pasado en esa Fundación?
Hamilton es patrono de la Fundación del Puerto de Las Palmas junto con otras empresas privadas. Digo esto porque las aportaciones de los patronos y colaboradores, en su gran mayoría privadas por no decir todas, son las que sustentan la Fundación, y ese es un dato importante. El ADN y el corazón de la Fundación del Puerto es la solidaridad, la ayuda y el compromiso con las personas y entidades cercanas al puerto que lo necesitan: la Vela Latina, las fiestas de La Isleta, los pescadores de San Cristóbal, la fiesta de los Reyes Magos, la única Media Maratón que se celebra en un entorno portuario y un sinfín de propuestas más. Lamentablemente, a veces no se puede hacer más por falta de personal.
Lo que ha pasado exactamente no lo sé; estamos analizando la situación y a la espera de los informes que se han solicitado. Lo que sí sé es que es increíble que una pequeña fundación con corazón solidario, sin ánimo de lucro y sustentada por empresas privadas esté dando para tanto. Hamilton quiere devolverle a la sociedad canaria lo que la sociedad canaria le ha dado, y ninguna plataforma es tan solidaria y social como la Fundación del Puerto. Ahora es el momento de arrimar el hombro.
Y Asocelpa, ¿qué futuro tiene y qué papel juega Hamilton en ella?
Espero que tenga mucho futuro. ¡Esto parece un examen de acceso a la universidad, no ha dejado nada para los postres! Bromas aparte, Hamilton es miembro fundador de Asocelpa. Yo llevo 36 años en esta empresa y siempre he creído en Asocelpa como el interlocutor de un sector clave del puerto; sin consignatarios no hay buques que vengan y, en muchos casos, que conozcan nuestro puerto. Dicho esto, también creo que Asocelpa se debe reinventar, hacerse más atractiva y ser un punto de debate del sector y del puerto en general. Pero primero el consignatario: debemos digitalizarnos.
Estamos en torno a cuarenta y pocos consignatarios en el Puerto de Las Palmas y apenas media docena se acercan a Asocelpa como asociados activos. Creo firmemente en la necesidad de revisar nuestro pliego. ¿Sabe usted que en la actualidad existen consignatarios que atienden a menos de cuatro barcos al año, sin establecimiento portuario ni personal, y que su voto en las asambleas vale lo mismo que el de Hamilton, que invierte millones al año para atraer más armadores? Eso debemos, como mínimo, rebatirlo. También creo que deberíamos volver a tener una silla en el consejo de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, donde se toman las decisiones que afectan de lleno a nuestro sector y a nuestra industria.
Volvamos a asuntos más empresariales. ¿Qué evolución está registrando el negocio de cruceros y cómo se diferencia Hamilton y Cía. de otras consignatarias que operan en este segmento?
El sector del crucero está muy en auge, pero le pasa un poco como al turismo general: se ha optado por la cantidad más que por la calidad. Es un sector con una rentabilidad muy baja, que requiere de muchísima atención y personal. Hamilton apuesta firmemente por el servicio y la excelencia, lo cual es contrario al actual modelo low cost que impera en el mercado. Afortunadamente, tenemos navieras que apuestan y creen en nuestro servicio de alta gama. Estoy convencido de que, poco a poco, volverá a primar el sentido común en busca de la calidad más que de la cantidad a precios bajos. Hamilton sigue peleando por defender sus valores y su calidad. Las navieras siguen confiando en el Puerto de Las Palmas, registrando récords de escalas año tras año. Es cierto que la privatización de las terminales no ayuda mucho, pero eso ya es otro cantar.
¿Existe margen para que los servicios prestados a los cruceros generen un mayor valor añadido en las empresas y proveedores locales?
No.
En los últimos años se han publicado informaciones sobre tensiones financieras en el Grupo. ¿Existe una separación operativa, financiera y societaria suficiente entre Hamilton y Cía y otras empresas de Transcoma para garantizar la continuidad de sus servicios?
Transcoma está haciendo una reorganización ordenada de sus empresas, donde algunas ya no están y otras nuevas —concretamente tres— se han incorporado. Hamilton y Cía tiene vida propia dentro del grupo; gestiona sus proyectos de forma independiente y no se ve afectada más allá de la rumorología del muelle, que es muchísima.
El puerto sale en prensa todos los días, incluso más que nuestra primera industria, pero parece que a algunos les gusta jugar con el puerto, lo que debería estar prohibido por ley. Es broma, ¡que luego me acusan de reaccionario! Deberíamos centrarnos más en crear oportunidades, en ayudar a nuestros jóvenes a incorporarse a un sector maravilloso que engancha a cualquiera que trabaja en él, y en ayudarnos entre las empresas, en lugar de estar todo el día hablando de si a este le va bien o a aquel le va mal. El puerto necesita ayuda y refuerzo positivo, no tanta «policía de balcón».
Para terminar, ¿Cuál es el principal objetivo comercial de la compañía para los próximos tres años?
Estar donde quieran nuestros clientes, acompañarles y seguir contando con los maravillosos clientes que ya tenemos. Además, me gustaría aprovechar esta oportunidad para quitarme el sombrero ante mis compañeros. Creo que tenemos el mejor equipo humano posible. Como dicen en el torneo de Roland Garros: «La victoria pertenece al más tenaz».
¿Dónde le gustaría ver a Hamilton y Cía en 2030 y qué papel espera que sigan desempeñando Canarias y el Puerto de Las Palmas dentro de esa estrategia?
¡En el palco del Estadio de Gran Canaria viendo un partido del Mundial todos juntos y con un John Haig! Jajaja. Fuera de bromas, me gustaría ver a Hamilton y Cía. consolidada en los diferentes puertos en los que estamos emprendiendo; ver a una empresa canaria triunfando por el mundo.

