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martes, 21 de julio de 2026 · 03:24 · Canarias
Seguridad alimentaria

Un informe europeo confirma cuales son las frutas más contaminadas con pesticidas

El mayor estudio europeo sobre residuos en alimentos, con más de 125.000 muestras analizadas, sitúa a las fresas, las uvas y las naranjas como las frutas con mayor presencia de plaguicidas en España.

Las fresas, las uvas y las naranjas son las frutas con mayor presencia de residuos de pesticidas según la EFSA.

Las frutas que más habitualmente llenan los fruteros de los hogares españoles acumulan también los niveles más elevados de residuos de pesticidas en Europa. Un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicado en 2024 confirma que las fresas, las uvas y las naranjas son las frutas con mayor presencia de plaguicidas detectada en el continente, a partir del análisis de más de 125.000 muestras coordinado entre la Unión Europea, sus estados miembros y los controles sobre productos importados.

El estudio es considerado uno de los más amplios elaborados hasta la fecha a escala mundial sobre residuos en alimentos. El sistema de vigilancia opera en tres niveles: el programa coordinado europeo, los programas de control de cada estado miembro y la supervisión específica sobre frutas y verduras procedentes de terceros países. La combinación de estos tres mecanismos es la que permitió alcanzar ese volumen de análisis en un solo ejercicio.

Los resultados generales ofrecen una lectura tranquilizadora en términos de cumplimiento legal: el 2,4% de las muestras del programa coordinado europeo superó los límites máximos de residuos establecidos por la normativa comunitaria, mientras que en los programas nacionales la cifra de muestras no conformes alcanzó el 3,3%. La gran mayoría de las frutas y verduras que llegan al consumidor se mantiene, por tanto, dentro de los márgenes autorizados.

Sin embargo, el informe también pone sobre la mesa una advertencia que va más allá del simple cumplimiento legal: la presencia recurrente de residuos, aunque estén por debajo de los límites, y la detección de sustancias que los propios organismos europeos consideran de alto riesgo para la salud humana.

Por qué estas tres frutas concentran más pesticidas

Las uvas de mesa figuran entre los productos bajo vigilancia prioritaria dentro del programa coordinado europeo de 2024. En España, los datos de control revelan que más del 60% de las muestras de uva contienen residuos de pesticidas, una de las tasas más elevadas entre las frutas de consumo habitual. Parte de esos residuos corresponde a varias sustancias activas detectadas simultáneamente en una misma muestra, lo que complica el análisis toxicológico. La uva es especialmente vulnerable porque resulta sensible a hongos y plagas en distintas fases del cultivo, su piel permanece intacta hasta el momento del consumo y puede retener restos superficiales, y en muchos casos recorre cadenas largas de distribución que obligan a extremar la conservación.

Las fresas presentan un comportamiento todavía más pronunciado. Los controles realizados en España registraron residuos de pesticidas en más del 70% de las muestras examinadas. La forma de cultivo explica en buena parte este resultado: al estar en contacto directo con el suelo, la piel porosa de esta fruta favorece la acumulación de plaguicidas procedentes del sustrato. A diferencia de otras frutas que se pueden pelar, la fresa se consume entera, lo que limita las opciones para reducir la exposición mediante la preparación doméstica.

Las naranjas y otros cítricos completan el trío de frutas más vigiladas. En este caso, una parte relevante de los residuos detectados proviene de los tratamientos fungicidas aplicados después de la cosecha, durante la fase de conservación y transporte. Estos tratamientos poscosecha dejan trazas en la piel que no siempre se eliminan con un lavado convencional, lo que resulta especialmente relevante cuando la corteza se utiliza en recetas de repostería o infusiones.

Las sustancias más preocupantes detectadas en las frutas

Más allá del volumen de residuos, el informe de la EFSA pone el foco en la naturaleza de algunas de las sustancias halladas. Entre ellas figura el clorpirifós, un organofosfato cuya autorización en la Unión Europea no fue renovada precisamente a partir de las conclusiones de la propia EFSA, que concluyó que no cumplía con los criterios de protección de la salud humana establecidos en la legislación comunitaria. Algunos estudios vinculan la exposición a esta sustancia con efectos sobre el desarrollo neurológico de fetos y niños, así como con daños neurotóxicos en adultos.

Junto al clorpirifós, el informe también detecta presencia de neonicotinoides y piretroides, sustancias que igualmente han generado debate científico por sus posibles efectos sobre el sistema nervioso. La preocupación de las autoridades sanitarias no se limita a si las cantidades encontradas superan o no los límites legales, sino al hecho de que en algunas muestras coinciden varios residuos al mismo tiempo, una combinación cuyo efecto acumulado sobre la salud humana la ciencia todavía no ha terminado de cuantificar con precisión.

España fue el cuarto país que mayor número de muestras aportó al estudio, con un 8,6% del total analizado, por detrás de Alemania, con el 18,7%, y Francia, con el 12,1%. Esta participación refuerza la representatividad de los datos nacionales dentro del informe europeo.

Cabe destacar que una parte de las no conformidades detectadas en los controles europeos proviene de productos importados de terceros países, donde los estándares agrícolas no siempre coinciden con los de la Unión Europea. Algunos de esos países autorizan el uso de pesticidas que en el continente están vetados, lo que hace que ciertos productos lleguen a las fronteras con residuos incompatibles con la normativa comunitaria.

Para el consumidor que quiera minimizar la exposición, el propio sistema de vigilancia europeo apunta algunas medidas prácticas que se desprenden de los hallazgos del informe: lavar siempre las frutas con agua abundante antes del consumo, frotar suavemente la superficie de uvas y cítricos para arrastrar posibles restos adheridos, no reutilizar la corteza de naranjas o limones en cocina sin un lavado exhaustivo previo, y variar el tipo de frutas consumidas para no concentrar la exposición en un solo producto. En el caso de las fresas, secarlas con papel limpio tras el lavado y conservarlas en frío ayuda a mantener su calidad sin necesidad de manipularlas en exceso.

La conclusión general de la EFSA es que la exposición al conjunto de residuos detectados representa un riesgo bajo para la salud del consumidor, dado que la inmensa mayoría de las muestras cumple los límites legales vigentes. No obstante, el organismo subraya que la vigilancia sobre los residuos de pesticidas en frutas y verduras debe mantenerse y reforzarse, especialmente en lo que respecta a la detección de sustancias prohibidas y al análisis del efecto combinado de varios residuos presentes simultáneamente en un mismo alimento. La próxima edición del informe de seguimiento de la EFSA permitirá comprobar si la tendencia observada en 2024 se consolida o varía en las frutas más afectadas.

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