Hay magma acumulándose bajo Tenerife y los científicos ya saben exactamente dónde
Tenerife tiene una cámara de magma a 15 kilómetros y no está bajo el Teide
Debajo de Tenerife hay magma acumulándose, y ahora se sabe exactamente dónde. Un estudio liderado por el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) ha identificado la principal zona de acumulación magmática profunda de la isla: está a unos 15 kilómetros de profundidad y se sitúa bajo Pico Viejo, no bajo el Teide.
El trabajo se ha publicado en la revista Scientific Reports y ha logrado algo que no existía hasta ahora: una imagen tridimensional completa de las profundidades de la isla, obtenida mediante tomografía sísmica.
Lo que han encontrado bajo Tenerife
La técnica funciona de forma parecida a una ecografía, pero usando las ondas de los terremotos. Los investigadores detectaron en esa zona velocidades especialmente bajas de las ondas sísmicas S, un comportamiento que, combinado con modelos termodinámicos, apunta a la presencia de una proporción significativa de material fundido.
El reservorio puede ser una sola cámara muy grande o varias bolsas interconectadas. Se encuentra al noroeste de la isla, justo debajo de Pico Viejo, el segundo pico más alto de Tenerife y de toda Canarias, con 3.129 metros y un cráter de unos 720 metros de diámetro.
El dato que más llama la atención es la coincidencia geográfica: esa zona es exactamente el lugar donde se ha registrado un incremento de la actividad sísmica durante los últimos diez años.
El estudio relaciona la estructura con un proceso conocido como underplating magmático, que consiste en la acumulación de magma procedente del manto en la base de la corteza, donde queda estancado por diferencia de densidad en lugar de ascender hacia la superficie.
Lo que esto significa y lo que no para Tenerife
Conviene ser muy preciso aquí, porque es donde este tipo de hallazgos se desbocan. Que exista una acumulación de magma a 15 kilómetros de profundidad no implica riesgo de erupción a corto ni a medio plazo. El semáforo volcánico de Tenerife permanece en verde.
Lo que aporta el estudio es otra cosa, y es valiosa. Hasta ahora, los movimientos detectados bajo la isla podían atribuirse a procesos temporales. Este es el primer trabajo que sitúa con precisión una acumulación neta de magma y le pone coordenadas y profundidad. Eso cambia la capacidad de vigilancia: ya no se vigila una isla entera, se vigila un punto concreto.
El hallazgo encaja además con otros dos indicadores que Involcan sigue desde hace años. Por un lado, el incremento sostenido de la emisión difusa de dióxido de carbono en el cráter del Teide. Por otro, la ligera deformación del terreno detectada en el sector noreste del complejo Teide-Pico Viejo. Dos señales geoquímicas y geodésicas que corroboran lo que dicen las ondas sísmicas.
Todo ello se enmarca en un proceso que los científicos describen desde 2016: la presurización del sistema volcánico-hidrotermal de Tenerife, que los expertos consideran normal a corto plazo y que explica que los valores de emisión difusa más altos del archipiélago estén aquí y no en La Palma.
La investigación se ha financiado a través del proyecto TFvolcano, con fondos del Cabildo de Tenerife, e Involcan ha desarrollado para ella metodologías avanzadas de detección que permiten cartografiar con mayor exactitud las acumulaciones magmáticas en profundidad.
Hay un detalle histórico que conviene recordar sobre el protagonista de todo esto. Pico Viejo forma parte del complejo volcánico central de Tenerife, que empezó a formarse hace unos 200.000 años, y su última erupción fue en 1798. Es, de hecho, el responsable de la última erupción del complejo Teide-Pico Viejo, no el Teide.
Eso explica por qué el hallazgo, pese a sonar inquietante, encaja con lo que ya se sabía: la zona que más ha erupcionado en tiempos recientes en Tenerife es también la que acumula magma en profundidad. La novedad no es que esté ahí. La novedad es que ahora se puede medir.