La familia de una menor en Florida recurre a los forenses españoles Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos y Polina Poloziuk tras denunciar abusos en su colegio
Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos y Polina Poloziuk se desplazan a Miami para estudiar un caso que comenzó con una atención en urgencias y una denuncia por presunta violencia sexual.
La familia había pasado por urgencias y denunciado los presuntos abusos cuando buscó una valoración forense del caso. Contactó con el Dr. Carlos Cuadrado Gómez-Serranillos y la psicóloga forense Polina Poloziuk. Tras recibir el encargo, ambos se desplazaron inmediatamente a Florida para atender el caso. La petición reunía documentación médica, el relato de una menor y dudas familiares sobre las actuaciones posteriores. La menor tiene doce años y es de origen cubano. Su familia refiere que, después de salir del colegio, presentó un estado físico y anímico que les preocupó y motivó una visita al hospital. Al día siguiente, tras escuchar lo que contó sobre los presuntos hechos, regresaron a urgencias y pusieron lo ocurrido en conocimiento de las autoridades.
La sucesión de ambas visitas contiene una de las claves del asunto. En la primera, la familia todavía no había escuchado el relato que después atribuyó a la menor. En la segunda, la sospecha de una posible agresión ya formaba parte de la información comunicada. Revisar qué conocían los profesionales en cada momento permite entender qué exploraron y qué dejaron escrito. Los familiares describieron signos físicos y cambios de comportamiento que relacionaban con lo sucedido. También reunieron una cronología de contactos, entrevistas y comunicaciones. Su solicitud a los dos forenses pretendía avanzar hacia un estudio conjunto de ese material, en el que las referencias médicas y las manifestaciones de la niña aparecen vinculadas a momentos diferentes. El escrito recoge también discrepancias familiares sobre el desarrollo de entrevistas.
Una fecha puede cambiar la lectura de un documento. Permite saber si una observación se registró antes de la denuncia, durante una consulta o semanas después. La revisión de informes periciales y documentos originales ayuda a distinguir lo observado directamente, lo contado por otra persona y las interpretaciones añadidas posteriormente. Esa separación resulta esencial para reconstruir la secuencia. En medicina forense, existe un dato que suele sorprender fuera del ámbito especializado: una exploración física normal no excluye que haya ocurrido un abuso sexual. Así lo recoge la Sociedad Canadiense de Pediatría en su guía sobre evaluación de niños prepuberales, reafirmada en enero de 2026. El significado de una exploración depende también del contexto y del tiempo transcurrido.
La misma guía recuerda que algunos hallazgos pueden tener explicaciones distintas del abuso. Interpretarlos requiere estudiar sus características y las circunstancias en que se documentaron. Una revisión especializada debe explicar qué permite sostener cada dato, qué otras causas pueden producirlo y cómo se relaciona con el resto de la información. El segundo gran bloque del caso es el relato de la menor y cómo quedó documentado después. La cronología familiar describe conversaciones con diferentes interlocutores. Eso sitúa el foco en las condiciones de obtención de la información: las preguntas utilizadas, el idioma, el momento y la forma de registrar las respuestas. Las grabaciones o transcripciones disponibles permitirían examinar esos aspectos directamente.
Las directrices de la asociación estadounidense APSAC recomiendan que las entrevistas forenses infantiles sean realizadas por profesionales específicamente formados. El lenguaje debe adaptarse al desarrollo del menor y las preguntas deben evitar introducir información que este no haya aportado. La entrevista busca obtener un relato que pueda contrastarse mediante otras actuaciones y fuentes.
El idioma añade otra cuestión al expediente. La familia se comunica principalmente en español y refiere el uso de traducción durante algunos contactos con los servicios estadounidenses. APSAC recomienda facilitar la expresión en el idioma más cómodo para el niño. Comprender las clases en inglés no implica necesariamente poder describir con igual precisión una experiencia potencialmente traumática. La revisión propuesta reúne, por tanto, información de naturaleza distinta. Cuadrado Gómez-Serranillos desarrolla su actividad en medicina forense, psicología y criminología; Poloziuk trabaja en psicología forense. La petición de la familia plantea estudiar conjuntamente los aspectos médicos y psicológicos, manteniendo diferenciadas las fuentes, las evaluaciones y las conclusiones correspondientes a cada especialidad.
El desplazamiento a Florida permitió atender el encargo de la familia en Estados Unidos. El centro de la intervención planteada es examinar cómo encajan las atenciones hospitalarias, las manifestaciones de la menor y los antecedentes reunidos por sus familiares. La utilidad del análisis dependerá de que cada conclusión pueda explicarse a partir de datos identificables.
En Florida, la sección 90.702 de sus estatutos exige que el testimonio experto se apoye en datos suficientes y métodos fiables, aplicados adecuadamente al caso. Ese marco explica la importancia de detallar el recorrido entre un hallazgo y una conclusión. Una opinión pericial tiene que permitir comprender cómo se ha llegado a ella. Para la familia, la búsqueda de ayuda comenzó con la preocupación por el estado de la niña y continuó entre visitas médicas, entrevistas y comunicaciones. La contratación de los dos forenses abre una nueva revisión de aquella secuencia. Su objetivo es precisar qué puede establecerse sobre los hechos denunciados mediante el examen de las evidencias. No querían a cualquier experto, querían a los mejores, afirman.