Lanzarote forma parte de Canarias y, como el resto del Archipiélago, la isla cuenta con una larga tradición vitivinícola reflejada en su propia Denominación de Origen Protegida (DOP) “Lanzarote”. Desde la guía gastronómica Marca Canaria te traemos toda la información sobre las mejores bodegas en Lanzarote para que no te pierdas nada.

Las costas bañadas por el océano Atlántico, la suave brisa de los vientos alisios y la naturaleza volcánica del terreno son características que hacen que los vinos canarios sean especiales. Del mismo modo, el desarrollo de la vid ha configurado el patrimonio paisajístico de las Islas dando lugar a escenarios únicos en el mundo como el Paisaje Protegido de La Geria en Lanzarote.

Lanzarote, la isla de la malvasía volcánica

El origen de los viñedos en el Archipiélago se sitúa entre los siglos XIV y XV con la llegada de los primeros conquistadores, quienes plantaron distintas variedades de vid procedentes de todo el mundo. El fenómeno que explica la singularidad y la antigüedad de las uvas isleñas es la ausencia de la filoxera, la famosa plaga estadounidense que arrasó los viñedos europeos en el siglo XIX, y que nunca llegó a Canarias.

La primera uva de la que se tiene constancia documental es una malvasía que se introdujo en el siglo XV. Cada isla, con el paso de los siglos, ha ido desarrollando variedades autóctonas únicas en el mundo como Lanzarote y su malvasía volcánica.

Lanzarote fue la última de las Islas Canarias en contar y trabajar el maravilloso mundo de la viticultura, debido a que las condiciones no eran las apropiadas para el cultivo. Pero, tras las últimas erupciones ocurridas en la isla entre 1730 y 1736, parte de esta quedó cubierta de rofe, nombre con el que se conoce a la ceniza volcánica. Al excavar el rofe en busca de la tierra fértil, los agricultores descubrieron que la humedad se conservaba dando lugar a los vinos nacidos del volcán.

Las mejores bodegas de Lanzarote

Lanzarote cuenta con innumerables bodegas, desde muy pequeñas a las más grandes y conocidas. A continuación, te recomendamos cuatro bodegas de obligatoria visita si te encuentras en la isla y cuyos vinos son reconocidos internacionalmente.

Bodega Uga, un oasis en Yaiza

La tranquilidad reina en el salón de esta bodega, una antigua casa canaria, que sirve buena comida, casera y típica, así como buen vino. La decoración, rústica y tradicional, indica que se van a consumir buenos productos de la tierra, como el delicioso salmón de Uga. Los vinos de Lanzarote tienen en este local su justa fama, pero también la tiene la repostería que se elabora en el restaurante. Todo esto, sumado al paisaje único que rodea la antigua casa, hace que la visita a la Bodega Uga deje huella.

Puro Rofe, vinos conocidos internacionalmente

Sus vinos son el fiel reflejo del terruño lanzaroteño y de ahí su nombre, Puro Rofe. Como ya comentamos, las erupciones en siglos pasados sepultaron los campos bajo capas de rofe y los agricultores buscaron la manera de conseguir tierra más fértil creando hoyos donde cultivar las viñas, dando lugar a uno de los paisajes de viticultura más reconocibles y originales del mundo.

En un lagar típico, la bodega de Chicho Mota, Puro Rofe elabora vinos de manera artesanal, con tiempo y sin prisas. Un lugar muy singular que, además, es todo un museo dedicado a la agricultura lanzaroteña. Todo ello, en armonía, da lugar a unos vinos únicos e internacionalmente reconocidos: Rofe blanco, Rofe tinto, Tilama, Masdache y Chibusque.

Bodega Los Bermejos

Situada en la Finca Los Bermejos, en la falda del volcán que lleva el nombre de uno de los más reconocidos miembros de la familia fundadora, Juan Bello, esta bodega estuvo activa durante siglos. En 2001, ya casi sin actividad, se decide darle un nuevo impulso. Tecnología y sabiduría, así como un respeto máximo por la uva, son las características de sus vinos. Además, sus vinos no se clarifican y su manipulación en trasiegos y embotellados se hace con maquinarias especialmente diseñadas para cuidar y conservar todas las características organolépticas.

Soco Vinícola, la imagen más representativa de Lanzarote.

Soco es el muro de piedra volcánica que se construye a mano para proteger del viento alrededor del hoyo tradicional donde se cultiva la viña. Son maravillosas obras, esculturas tremendamente funcionales que hay que mantener durante todo el año en perfecto estado.

Soco Vinícola surge en 2020, con valentía y un poco de locura, con el objetivo de poder darle salida a la inmensa cantidad de uva que ese año no se logró vender por la pandemia. Además, los vinos de Soco, blanco y rosado, son de trago largo y fácil, para festejar y disfrutar en compañía.