El récord de multas y sanciones por dro*gas al volante en 2025 ha quedado certificado en una respuesta parlamentaria del Gobierno. La Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico realizó un total de 144.346 controles de drogas durante el pasado año, frente a los 122.938 del ejercicio anterior, y sancionó con la pérdida de puntos del carné a 70.717 conductores por circular bajo sus efectos, lo que supone 6.403 más que el año precedente. Ambas cifras marcan máximos históricos.
Los datos, facilitados por el Ejecutivo en respuesta a varias preguntas formuladas por el Partido Popular, reflejan una tendencia clara: el aumento sostenido de los controles en carretera durante los últimos años ha disparado también el número de positivos detectados por los agentes.
La cifra de pruebas más alta de la serie histórica
Las 144.346 pruebas de detección de estupefacientes realizadas en 2025 representan la cifra más elevada registrada hasta la fecha. La evolución de la última década es muy reveladora del esfuerzo de vigilancia: en 2021 se efectuaron 123.211 pruebas, una cifra que descendió a 58.126 en 2022, pero que después volvió a crecer con fuerza hasta las 101.927 de 2023 y las 122.938 de 2024.
El refuerzo de este tipo de controles tiene más de una década de recorrido. En 2013 se realizaron apenas 4.285 pruebas, una cifra que se disparó hasta las 29.643 al año siguiente. El primer gran incremento llegó en 2015, con 76.040 test, en una escalada que no ha dejado de crecer hasta los registros actuales.
La sanción se aplica por la simple presencia de la sustancia en saliva, con independencia de la cantidad o de si afectaba realmente a la conducción.
Una escalada constante de positivos
El número de sanciones firmes con pérdida de puntos por consumo de drogas también ha seguido una progresión ascendente año tras año. La Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico impuso 41.067 en 2021; 42.103 en 2022; 50.002 en 2023; 64.314 en 2024; y un total de 70.717 el pasado 2025.
Conducir con presencia de drogas en el organismo conlleva una multa administrativa de 1.000 euros y la retirada de seis puntos del carné, según la Ley de Tráfico. Una de las claves de esta normativa es que la sanción se aplica por la mera detección de la sustancia en la prueba de saliva, sin necesidad de demostrar que el conductor circulaba de forma alterada.
Las pruebas de alcoholemia, también al alza
En el capítulo del alcohol, los datos del Gobierno revelan que se ha pasado de los 4.552.163 controles de 2021 a los 6.100.005 del pasado 2025, aunque las cifras no son directamente comparables por un cambio metodológico introducido en el periodo. En 2022 se realizaron 5.836.074 controles, que crecieron hasta los 6.700.937 en 2023 y los 7.378.103 en 2024, este último el récord histórico de la serie.
En cuanto a las sanciones firmes con pérdida de seis puntos por conducir bajo los efectos del alcohol, se impusieron 25.977 en 2021; 36.074 en 2022; 33.611 en 2023; y un total de 33.474 en 2024.
El alcohol multiplica por tres el riesgo
El Gobierno ha puesto de relieve un informe de la Universidad de Valencia sobre la incidencia del consumo de alcohol en la siniestralidad vial. Según la evidencia recopilada en ese trabajo, con tasas de alcohol en sangre de hasta 0,5 gramos por litro, el riesgo de sufrir un accidente puede llegar a ser hasta tres veces superior al de un conductor sobrio.
El marco de la Estrategia de Seguridad Vial 2030
La Dirección General de Tráfico recuerda que actúa de forma transversal y continuada sobre los factores que concurren en los accidentes mediante campañas de vigilancia y control, medidas normativas y actuaciones de información, concienciación y educación vial. Todo ello se enmarca en el enfoque del denominado «Sistema Seguro», recogido en la Estrategia de Seguridad Vial 2030, cuyo objetivo es reducir de forma sostenida la siniestralidad y sus consecuencias.
Para el conductor, el mensaje de la administración es claro: la intensificación de los controles seguirá su curso ascendente en los próximos años, especialmente en operaciones especiales, puentes y periodos vacacionales, cuando se concentra buena parte del tráfico de largo recorrido y aumenta el riesgo en las carreteras.