La experiencia de Silke, una vecina de Las Caletillas que el pasado sábado sufrió en la terraza de su casa una ‘lluvia’ de una “masa viscosa” tras la tormenta que visitó Tenerife ese día ha llamado la atención de todos. Numerosos lectores han aportada a esta mujer su experiencia y opinión llegando a una conclusión: se trataba de huevos de rana. Pero: ¿cómo es posible que, literalmente, lluevan ranas del cielo? ¿Por qué en Tenerife? Todo tiene una explicación.

Primeramente hay que aclarar que este no es un fenómeno actual, ni muchos menos. Ya en la Edad Media se constataron situaciones en las que caían peces del cielo, dándole siempre una explicación que tenía que ver, casi en la totalidad de las ocasiones, con cuestiones religiosas y supersticiosas. Ya en la Biblia se narra como una de las diez plagas que azotó al pueblo de Egipto constaba en una lluvia de ranas, teniendo que esperar hasta el siglo XIX para que llegara la primera explicación científica.

El físico francés André-Marie Ampère hizo pública ante la Sociedad de Ciencias Naturales una primera teoría: la fuerza de masas de viento lograba trasladar animales como ranas, peces o pájaros. Su explicación no era cierta al 100%, pero se aproximaba. Pero esta teoría no llegaría a explicar completamente lo sucedido el pasado mes de junio en China, cuando se vieron caer del cielo pulpos, erizos, camarones y langostinos.

Según el portal ecologíaverde.com, este fenómeno puede estar relacionado con “fuertes fenómenos meteorológicos que implican fuertes vientos, como pueden ser los tornados, las trombas marinas (tornados que se forman sobre la superficie de masas de agua) o huracanes”. Cuando ocurren, el viento captura y transporta todo aquello que encuentra a su paso, como animales ligeros, hasta que la fuerza del viento disminuye. “Estos fuertes vientos pueden aspirar animales y objetos de superficies relativamente extensas, pudiendo llegar a secar por completo charcas. Lo que ocurre es que cuando la intensidad y la fuerza de este viento disminuye todo lo transportado por el tornado cae en masa y en un punto concreto. Los pequeños animales, aunque no siempre, suelen morir por el impacto”, indican.

Pero, ¿está esto demostrado al 100%? No lo parece. Una de las incógnitas a resolver es el motivo de que, como ocurrió en Las Caletillas, solo sean arrastrados ejemplares de una misma especie, en el caso sucedido en Tenerife huevos de rana, sin mezclarse con otros animales pequeños o, incluso, vegetales. Otro misterio es saber como, tras haber sido aspirados y transportados, en muchos casos a través de grandes distancias, como estos animales logran sobrevivir al impacto.

Es lo que pudo ocurrir en la Isla, ya que la tormenta del pasado sábado registró fuertes vientos, aunque, en esta ocasión, también hay un dato llamativo: ¿por qué se concentró esta ‘lluvia’ en una sola terraza del edificio sin afectar a viviendas colindantes?