La Red Sísmica de Canarias (Involcan) informó que el sábado 30 de agosto se registró un nuevo enjambre sísmico en Tenerife, compuesto por más de 90 terremotos en Canarias en apenas una hora, entre las 17:14 y las 18:26. Todos fueron de muy baja magnitud y se clasificaron como eventos volcano-tectónicos (VT), es decir, originados por la fracturación de las rocas en el interior del sistema volcánico insular.
Este episodio forma parte del patrón de actividad que la isla experimenta desde junio de 2017, cuando comenzaron a detectarse enjambres recurrentes de terremotos en Canarias, con más de 120 episodios contabilizados hasta la fecha. Según Involcan, el origen de estos eventos está vinculado con un proceso de presurización en el sistema volcánico-hidrotermal de Tenerife, causado por la inyección de fluidos magmáticos en profundidad.
Terremotos en Canarias: un fenómeno recurrente bajo vigilancia
Los científicos señalan que este proceso no es nuevo. Desde 2016 se ha registrado un incremento en la emisión difusa de CO₂ en el cráter del Teide, uno de los indicadores geoquímicos más claros de la actividad magmática. A ello se suma la deformación ligera del terreno, medida a partir de 2024 en el sector noreste del complejo Teide-Pico Viejo. Estos dos parámetros, junto con los enjambres de terremotos en Canarias, son interpretados como señales de un sistema en movimiento constante, aunque sin evidencias de que una erupción sea inminente.
Los enjambres como el del pasado 30 de agosto son relativamente frecuentes en Tenerife. Los terremotos en Canarias suelen producirse a baja magnitud y no son percibidos por la población, pero su registro es fundamental para la comunidad científica, ya que aportan información valiosa sobre la dinámica volcánica de la isla. El último episodio refuerza la idea de que el subsuelo tinerfeño sigue activo y requiere un monitoreo constante.
A pesar de la alarma que puedan generar titulares sobre enjambres sísmicos, los expertos insisten en que los terremotos en Canarias no implican necesariamente un riesgo eruptivo inmediato. De hecho, la actividad volcánica del Archipiélago se comporta de manera cíclica y muchos de estos movimientos son parte de la respiración natural del sistema. Sin embargo, la acumulación de episodios a lo largo del tiempo es lo que mantiene la atención de los investigadores.
El Involcan recuerda que la vigilancia de los terremotos en Canarias es continua gracias a una red de estaciones sísmicas distribuidas en todo el Archipiélago. Estas estaciones permiten detectar y localizar incluso movimientos de magnitudes muy bajas, aportando un mapa detallado de la actividad. Con ello, se busca anticipar posibles cambios en la dinámica volcánica y, llegado el caso, activar protocolos de protección civil.
El enjambre más reciente también se suma a los más de mil terremotos en Canarias registrados en lo que va de año, lo que convierte a 2025 en un periodo especialmente activo en comparación con ejercicios anteriores. No obstante, la conclusión de los expertos es clara: la sismicidad observada responde a un comportamiento habitual del sistema Teide-Pico Viejo y no representa, por ahora, una amenaza de erupción a corto plazo.
Los terremotos en Canarias son recordatorios de que el Archipiélago se asienta sobre un territorio volcánico joven y activo. Cada enjambre es una oportunidad para que la ciencia afine sus modelos de predicción y para que la sociedad mantenga presente que la vigilancia y la prevención son claves en una región donde la naturaleza nunca deja de moverse.