Un terremoto de magnitud 3,1 sacude el Enmedio y se siente en Tenerife
Un terremoto de magnitud 3,1 se registra en el volcán submarino entre Tenerife y Gran Canaria, siendo sentido por la población en Güímar sin causar daños materiales.
Un terremoto de magnitud 3,1 se registró este lunes 27 de julio en las aguas situadas entre Tenerife y Gran Canaria, en el entorno del conocido como Volcán de Enmedio, y llegó a sentirse en tierra. Según los datos publicados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), el movimiento se produjo a las 16:57:51 horas UTC, lo que equivale a las 17:57 hora de Canarias, y tuvo su hipocentro a 27 kilómetros de profundidad.
El organismo lo localiza oficialmente en la zona Atlántico-Canarias, en las coordenadas 28.1131 de latitud y -16.2073 de longitud. El temblor alcanzó una intensidad macrosísmica máxima de grado II en la escala EMS y el IGN recoge que fue sentido en Güímar, en la vertiente sureste de Tenerife.
Lo que registró el IGN en una de las zonas más sísmicas de Canarias
Conviene traducir esa intensidad, porque es donde suelen empezar los malentendidos. El grado II en la escala EMS corresponde a un movimiento débil, que puede ser percibido por algunas personas, especialmente si se encuentran en reposo o en el interior de edificios, y que no ocasiona daños en condiciones normales. Es decir, un temblor real y perfectamente registrable, pero muy lejos del rango que preocupa a los servicios de emergencia en Canarias.
El epicentro se sitúa en el canal marítimo que separa Tenerife y Gran Canaria, un sector conocido por registrar actividad sísmica de forma habitual. Ahí se encuentra el Volcán de Enmedio, un edificio volcánico submarino que da nombre a toda la zona y que en marzo de este año fue noticia en Canarias cuando se detectó por primera vez actividad hidrotermal en su entorno.
Pero el elemento clave del episodio de este lunes no es el volcán, sino la falla. El propio IGN explica que en ese sector se localiza la denominada falla de Enmedio, una estructura de unos 35 kilómetros de longitud situada muy próxima al edificio volcánico. Y detalla algo determinante: los terremotos registrados en esta falla son considerados de origen tectónico, no volcánico.
La profundidad refuerza esa lectura. El IGN señala que la mayoría de los terremotos localizados en la falla de Enmedio tienen sus hipocentros entre los 25 y los 35 kilómetros, de modo que los 27 kilómetros registrados este lunes encajan de lleno en el comportamiento habitual de la zona. No hay anomalía en la cifra.
Que un terremoto ocurra junto a un edificio volcánico submarino no lo convierte en un terremoto volcánico. En este sector de Canarias, la sismicidad responde al movimiento de una falla tectónica, y así lo clasifica el propio Instituto Geográfico Nacional.
Por qué esto no debe leerse como una señal eruptiva en Canarias
La distinción entre sismicidad tectónica y sismicidad volcánica es la que separa una noticia rutinaria de una alerta, y en Canarias se malinterpreta con frecuencia. Los terremotos tectónicos responden al reajuste de bloques de corteza a lo largo de una fractura, y ocurren igual haya o no un volcán cerca. Los volcánicos, en cambio, están asociados al movimiento de fluidos y magma y suelen presentarse en enjambres, a profundidades típicamente menores y con señales acompañantes que los organismos de vigilancia rastrean por separado.
Por eso el IGN subraya que la sismicidad de este sector no debe interpretarse automáticamente como una señal de actividad eruptiva, pese a la proximidad del edificio submarino. Es una advertencia que el organismo repite cada vez que tiembla en el canal, y que en Canarias conviene tener presente antes de que la información circule deformada por redes sociales.
El contexto de estas semanas invita además a no mezclar episodios. En Tenerife se ha venido registrando una actividad sísmica de baja magnitud muy numerosa, con miles de eventos contabilizados y con el Instituto Volcanológico de Canarias explicando públicamente su naturaleza. Ese fenómeno, ligado al edificio insular, es distinto del terremoto de este lunes, que se ha producido mar adentro y sobre una estructura tectónica identificada. Confundir ambas cosas es el error más frecuente en la cobertura de sismicidad en el archipiélago.
Queda una cautela metodológica que el IGN incluye siempre y que casi nunca se publica. Los parámetros de los terremotos difundidos inicialmente pueden ser modificados posteriormente como consecuencia de la revisión continua de los datos sísmicos. La magnitud de 3,1, la profundidad de 27 kilómetros y las coordenadas son, por tanto, valores preliminares susceptibles de ajuste en las próximas horas.
Para quien quiera seguirlo de primera mano, el IGN publica en abierto y en tiempo casi real todos los eventos localizados en Canarias, con su magnitud, profundidad, localización y los municipios donde ha sido sentido. Es la única fuente oficial de referencia y, en episodios como este, la más rápida.