Canarias vive desde este lunes una situación que ha encendido todas las alertas de la AEMET en Canarias. A las 12:00 horas se ha activado oficialmente la prealerta por calima, pero lo que parecía un episodio más ha terminado convirtiéndose en un fenómeno de dimensiones poco habituales que ya está afectando de forma directa a miles de trabajadores en todo el archipiélago. Las primeras imágenes de satélite y los análisis de expertos no dejan lugar a dudas: no es una calima cualquiera.
Las islas orientales han sido las primeras en notar el impacto. En Lanzarote y Fuerteventura, la visibilidad ha comenzado a caer de forma progresiva, generando ya dificultades para muchos trabajadores que dependen del exterior para desarrollar su jornada. Sectores como la construcción, el transporte, la hostelería o la limpieza son los primeros en sufrir las consecuencias de este episodio.
Pero lo que realmente ha disparado la preocupación es la magnitud del fenómeno. El redactor jefe de Meteored, ha sido contundente tras analizar las imágenes de satélite: “alucina el tamaño”. La frase no es exagerada. La nube de polvo que avanza hacia Canarias supera los 1.300 kilómetros de extensión, una dimensión que duplica el ancho de la Península Ibérica.
Este dato no solo impresiona, sino que explica por qué los trabajadores en Canarias van a verse especialmente afectados durante varios días. La densidad del polvo en suspensión y su extensión hacen que el episodio sea más persistente y complicado de lo habitual.
El origen de esta situación se encuentra en el continente africano, donde rachas de viento de entre 60 y 80 km/h han levantado una enorme cantidad de partículas en muy poco tiempo. Ese polvo ha sido impulsado hacia el archipiélago, formando una masa compacta que ya está cubriendo gran parte de las islas de Canarias.
El día crítico pone en alerta a miles de trabajadores por visibilidad y salud
El martes será, según todas las previsiones, el momento más complicado. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que la calima afecte a todo el archipiélago con intensidad, reduciendo la visibilidad hasta los 3.000 metros en diferentes zonas. Esto tendrá un impacto directo en la movilidad y en la seguridad de los trabajadores.
Los trabajadores del transporte serán uno de los colectivos más expuestos, ya que la reducción de visibilidad obliga a extremar precauciones en carretera. También los trabajadores del sector turístico y de actividades al aire libre verán condicionada su actividad por la mala calidad del aire.
Además, la calima en Canarias no solo afecta a la visibilidad, sino también a la salud. La calidad del aire empeora notablemente, lo que puede provocar molestias respiratorias, irritación ocular y fatiga. Por ello, las autoridades han activado recomendaciones claras para proteger a la población.
Desde la Dirección General de Emergencias se insiste en evitar esfuerzos físicos intensos en exteriores, especialmente en el caso de trabajadores que pasan muchas horas al aire libre. También se recomienda mantener puertas y ventanas cerradas para evitar la entrada de polvo en viviendas y espacios de trabajo.
Sanidad, por su parte, recuerda que las personas con enfermedades respiratorias deben extremar las precauciones. Los trabajadores con estas condiciones deben tener a mano su medicación y estar atentos a cualquier síntoma que pueda agravarse durante el episodio.
Una calima más intensa de lo habitual que obliga a adaptarse
Este episodio sigue un patrón claro: comenzó el lunes en las islas orientales, alcanzará su punto máximo el martes y empezará a remitir el miércoles. Sin embargo, en zonas como Gran Canaria y las islas occidentales, la calima podría prolongarse hasta la noche.
Para los trabajadores en Canarias, esto supone tener que adaptarse rápidamente a condiciones cambiantes. La reducción de la visibilidad, el aumento de polvo en suspensión y el impacto en la salud obligan a modificar rutinas, extremar precauciones y, en algunos casos, reducir la actividad.
Aunque la calima es un fenómeno conocido en Canarias, los expertos advierten de que episodios como este son cada vez más intensos. Esto aumenta la preocupación, especialmente en sectores donde los trabajadores están más expuestos a condiciones ambientales adversas.
En definitiva, lo que está ocurriendo en Canarias no es una simple intrusión de polvo sahariano. Es un episodio de gran magnitud que afecta directamente a la economía, a la salud y al día a día de miles de trabajadores, que deberán afrontar una semana marcada por uno de los eventos de calima más destacados de los últimos tiempos.