Ya hay gasolineras en Canarias donde el litro cuesta más de dos euros
Canarias rompe la barrera de los dos euros y la ayuda que lo frena caduca el día 30
La barrera psicológica ha caído. En Canarias ya hay estaciones de servicio donde el litro de gasoil cuesta más de dos euros. Son tres surtidores de La Palma, según los datos que publica a diario el portal oficial del Ministerio, y todos ellos venden el llamado gasoil premium a 2,023 euros el litro.
Dos de esas gasolineras se encuentran en el término municipal de Los Llanos de Aridane y pertenecen a las compañías DISA y Shell. La tercera está en Breña Alta y también es de Shell. Es la primera vez que ese umbral se supera en el archipiélago, y llega en un momento de fuerte tensión en los mercados energéticos internacionales por la crisis en Oriente Medio.
Lo que significa para el bolsillo en Canarias
Conviene poner la cifra en contexto para entender hasta dónde llega el golpe. El precio medio del gasoil premium en el conjunto de España se situaba el mismo día en 2,1 euros por litro. Es decir, Canarias sigue por debajo de la media estatal, pero la distancia se está estrechando pese a que el archipiélago cuenta con un régimen fiscal propio que tradicionalmente ha mantenido los carburantes más baratos que en la Península.
El impacto no se reparte por igual. Los sectores más expuestos son el agrario y el pesquero, donde el coste del combustible determina directamente si la actividad resulta rentable o deja de serlo. Un agricultor o un armador no pueden trasladar la subida al precio final con la misma facilidad que otros negocios, de modo que absorben el encarecimiento en su margen hasta que deja de haber margen.
El turismo, principal motor económico de Canarias, tampoco queda al margen: el resto de derivados del petróleo mantiene una clara tendencia alcista, y el encarecimiento del queroseno ya está forzando la cancelación de rutas aéreas en distintas zonas del planeta.
La ayuda que amortigua el golpe caduca el día 30
Aquí está el dato que menos se ha contado y el que más conviene mirar. Desde el pasado mes de abril, el Gobierno de Canarias mantiene en vigor el decreto 3/2026, que aprobó la aplicación del tipo cero en el IGIC sobre el combustible y la devolución parcial del 99% del impuesto sobre combustibles a agricultores y transportistas. Esa medida es la que explica buena parte de la diferencia actual con los precios peninsulares.
El problema es que expira el próximo día 30. Todo apunta a que volverá a prorrogarse, como ya ocurrió a finales de junio, pero mientras no haya una decisión formal la bonificación tiene fecha de caducidad en el calendario. Si no se renovara, el efecto sobre el surtidor en Canarias sería inmediato.
El propio texto del decreto autonómico sitúa el origen del problema en la crisis de Oriente Medio, el mismo factor que está tensionando los mercados energéticos internacionales desde comienzos de año y que ha disparado el precio de los derivados del petróleo en toda Europa.
Mientras los consumidores pagan más, el sector petrolero atraviesa un momento excepcional. Un informe de la organización Transport & Environment publicado a mediados de agosto revela que seis de las principales petroleras europeas, entre ellas BP, Shell, Eni, Orlen, Repsol y OMV, más que duplicaron sus beneficios en la Unión Europea durante el segundo trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior. En el caso concreto de Repsol, el estudio cifra en 1.267 millones de euros el beneficio excedentario atribuido a la Unión Europea durante el primer semestre, repartidos entre 257 millones en el primer trimestre y 1.010 millones en el segundo.
La combinación es la que preocupa en Canarias: un archipiélago que depende del barco y del avión para todo lo que entra y sale, con una economía sostenida por el turismo y con un sector primario que trabaja al límite del margen. Cada décima que sube el surtidor se acaba notando en el precio del tomate, del plátano, del pescado y del billete. Los dos euros de La Palma no son una anécdota local: son el primer aviso.