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La investigación en Canarias corre peligro

El equipo liderado por Federico Díaz, de la ULL, es uno de los afectados por la modificación en la norma en las compañías aéreas. Foto/Sergio Méndez
El equipo liderado por Federico Díaz, de la ULL, es uno de los afectados por la modificación en la norma en las compañías aéreas. Foto/Sergio Méndez

La investigación en las Islas no pasa en estos últimos meses por su mejor momento. No por falta de proyectos de calidad o profesionalidad de los equipos, sino por el freno que las compañías aéreas han puesto recientemente. Desde el pasado mes de marzo, Iberia y Air Europa se han negado al transporte de animales de experimentación, lo que dificulta muchos estudios que se llevan a cabo en el Archipiélago y que no pueden realizarse con los animales que se localizan aquí.

Este hecho supone un bloqueo importante para los investigadores isleños, ya que aunque en Canarias operan más aerolíneas, estas dos son las únicas que llevan a cabo transporte de mercancía, en el cual se engloba el traslado de estos animales.

En los últimos seis meses diversas investigaciones, la mayoría relacionadas con estudios para aliviar el dolor y curar enfermedades, se han visto afectadas y paralizadas. Es el caso de una de las iniciativas llevadas a cabo en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, liderada por Federico Díaz González. Este trabajo busca indagar sobre la artritis reumatoide, una enfermedad que afecta a uno de cada 20 canarios. “Estamos buscando una nueva diana terapéutica para la enfermedad, si mejora la salud de las personas que la padecen la investigación ya está justificada”, recalca Castro en declaraciones a DIARIO DE AVISOS. El proyecto necesita de unos ratones específicos que proceden de Estados Unidos, conocidos como knockout, que se diferencian por carecer de uno o varios genes.

El investigador explica que una de las posibles explicaciones a este cambio en la normativa de ambas empresas aéreas es que respondan a los movimientos animalistas. Además, recuerda que este tipo de cambios en aerolíneas se inició en el año 2012 en Estados Unidos por la presión de colectivos en defensa de los animales, en las compañías Fedex y UPS. Esta corriente algunos años más tarde también llegó a Europa. Teniendo en cuenta este veto a los animales de laboratorio, el proyecto en el que participa Castro se ha visto sin poder traer a Canarias los roedores adquiridos en Estado Unidos, que ha supuesto importe de 8.400 euros. “Los ratones están en Madrid y no podemos traerlos, si esta situación no revierte, no nos quedará otra solución que llevarlos hasta Cádiz y traerlos por barco, aunque es un peligro porque son más de 36 horas de trayecto por mar”, recalca. Insiste en la necesidad de contar con estos animales para su investigación, que se lleva a cabo a través de la financiación del Instituto Carlos III. “Es imposible realizar esta parte del proyecto con otro animal”, asevera.

Comité ético

Castro afirma que todas las investigaciones con animales tiene un férreo control, y deben pasar un comité ético del que forman parte expertos bióticos, veterinarios y científicos, para garantizar que se cumplen los requisitos. Insiste en que se aboga por la reducción del número de animales empleados y por la utilización de aquellos con un menor umbral del dolor, entre otros requisitos.
El uso de animales en investigación se ha ido reduciendo con el paso de los años. Mientras en 2009 se utilizaron 1,2 millones en España, en 2013 la cifra se redujo hasta los 900.000. Además, Castro precisa que el 85% son roedores y que desde 2007 está prohibida la experimentación para productos cosméticos.

Pese a que algunas corrientes abogan por llevar a cabo las investigaciones en el ser humano, Javier Castro descarta esta opción y sostiene que aún son necesarios los animales en la investigación, como paso previo. Por último, explica que los proyectos de investigación del Archipiélago a la hora de obtener financiación de los organismos, si no pueden contar con estos animales, competirán en desigualdad de condiciones y correrán el riesgo de no poder acceder a recursos económicos.

Reemplazo, reducción y refinamiento, las claves de la norma de experimentación animal

La experimentación en animales está controlada y regulada vía ley en toda Europa, de tal manera que se fomenta que solo se usen cuando sea estrictamente necesario. Desde 1986, la Unión Europea tiene una legislación específica para animales de experimentación. A partir de 2010 esta normativa se modificó y ha venido a ser más estricta con el fin de mejorar el bienestar de los animales, según explicó el investigador Javier Castro, quien llamó la atención sobre el hecho de que la norma está basada en la conocida como tres r: reemplazo, reducción y refinamiento.

El reemplazo fomenta sustituir los animales por sistemas informáticos o cultivos celulares, o sustituir vertebrados por animales con una menor percepción del dolor. También se fomenta el uso del menor número de animales necesario (reducción) y la modificación en la cría de animales o de los procedimientos para minimizar el dolor y la angustia y mejorar el bienestar (refinamiento).

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