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George: “Trump es una gran trampa, hace ver que es un ciudadano más”

usan George es, sobre todas las cosas, una activista global. / Foto: SERGIO MÉNDEZ

Susan George es, sobre todas las cosas, una activista global. Lo demuestra en cada uno de sus proyectos y lo refleja en su extenso currículo. Entre otras funciones, ha actuado como consultora de Naciones Unidas y con organismos no gubernamentales como la FAO, Unesco o Unicef. Su mayor preocupación, asegura, es crear conciencia y buscar soluciones a los problemas que nos afectan a todos los seres humanos como especie: la globalización, el cambio climático, la brecha entre norte y sur, la riqueza mal distribuida, los gobiernos autocráticos, las injusticias. Para buscar remedios a esas enfermedades sociales, la filósofa, analista política y actual presidenta del comité de planificación del Transnational Institute de Ámsterdam ha plasmado sus propuestas en ensayos tan populares como El Informe Lugano, El Informe Lugano II: Esta vez, vamos a liquidar la democracia o su último trabajo, Los usurpadores. La intelectual también participa en mesas de diálogo, debates y conferencias, como la que tuvo lugar el pasado jueves en el Espacio Cultural CajaCanarias de la capital tinerfeña, en el marco del Foro Enciende la Tierra, cuando se sentó junto al rapero El Chojin para intercambiar pareceres y responder a la pregunta ¿Ciudadanos de qué mundo? Estas fueron sus respuestas para DIARIO DE AVISOS.

-¿Quiénes se pueden considerar ciudadanos?
“Lamentablemente, no todo el mundo puede considerarse un ciudadano, algunos son solo sujetos bajo un gobierno autocrático. No obstante, más de la mitad de la población del mundo vive en ciudades. Yo creo que esos pobladores, esos ciudadanos, son los que deben responder en primer lugar a los peligros que enfrentamos como especie: el cambio climático, el calentamiento global o las desigualdades. No es el Estado o el sistema el que debe buscar soluciones, sino las ciudades”.

-En ese caso, ¿qué soluciones puede aportar una ciudad para resolver los problemas globales?
“En primer lugar, conservar la cohesión social, en un momento en el que la globalización está separando a las personas y acentuando las diferencias entre ricos y pobres. La gente sabe quiénes son los que quedan rezagados, las ciudades pueden hacer algo para cambiar las cosas”.

-En 2004 publicó Otro mundo es posible si… ¿Cómo terminaría esa frase 13 años después?
“Ahora lo que me quita el sueño es el calentamiento global. Así que Otro mundo es posible si trabajamos para frenar este gran peligro. También si luchamos para mantener a raya la globalización, que nos hace olvidar lo mejor que tenemos y tomar lo peor de otros, acentuando las desigualdades”.

-El calentamiento global, un gran desafío para todos los ciudadanos, menos para Donald Trump…
“Donald Trump is a big trap (juego de palabras: Donald Trump es una gran trampa). [Ríe] Yo estaba casi segura de que ganaría, porque da a la gente una falsa impresión de que les entiende, que está a su lado, que es uno de ellos. Hillary Clinton resultó una candidata muy seca. Los estadounidenses estaban hartos, creían que el país había ido hacia atrás, que ya no les pertenecía. Trump hizo una campaña extremadamente inteligente en ese sentido. A Trump el cambio climático no le preocupa. De hecho, para dirigir la agencia de protección medioambiental de Estados Unidos ha nombrado como responsable a uno de los fiscales generales del estado de Oklahoma, que en otro tiempo presentó hasta 14 demandas contra la Agencia de Medio Ambiente. Ahora mismo, al país lo gobiernan personas que estaban en contra de sus propios ministerios. No sé lo que va a ocurrir ante este panorama. No obstante, creo que aquí es donde las ciudades deben ser activas y entender que no podemos depender del Gobierno federal y tampoco contar con el Estado para resolver problemas. Hay ciudades que van caminando hacia la transición, como San Francisco, pero hay que acelerar el paso”.

-Las diferencias, entre ricos y pobres, entre norte y sur, ¿se acentuarán aún más con el tiempo?
“Ahora el sur está bajo el mismo fenómeno que el norte, porque tenemos las mismas políticas. La globalización neoliberal atañe a todo el mundo, incluida China e India. En cualquier país africano o sudamericano la brecha se incrementa entre los ricos y los pobres, y, en consecuencia, entre el norte y el sur”.

-¿Se puede luchar contra los aspectos más negativos de la globalización?
“La respuesta es no. Aunque sí se pueden hacer pequeños gestos. En ATTAC Francia, asociación de la que soy presidenta honorífica, hacemos una labor educativa y pedagógica para cambiar las cosas. Como, por ejemplo, ir al Banco Francés, que hace la vista gorda con el dinero que llega de los paraísos fiscales, y secuestrar las sillas. Les decimos que pueden tenerlas de vuelta cuando cierren esas cuentas. De esa forma graciosa, ganamos una gran repercusión mediática”.

-¿Ser activista es una responsabilidad ciudadana?
“Ser activista es una manera de cambiar las realidades, resolver problemas. Se puede ser activista de los derechos LGBT, feminista, de movimientos antiracistas. Hay muchos frentes abiertos en los que se puede actuar. Yo me centro en los problemas a resolver a escala internacional, no a nivel local o estatal. Hablo de problemas comunes a todos”.

-¿Hay que liquidar la democracia, como titulaba en uno de sus últimos libros, Lugano II?
“Este es un libro para demostrar los riesgos de la democracia. Con él no pretendía decir que debemos rechazar este sistema, solo valorar sus peligros. No podemos apoyar gobiernos de oligarcas, ricos o élites, ni decir que uno, como pueblo, no puede hacer nada para cambiar las realidades”.

-Y en Los Usurpadores deja al descubierto al poder acumulado por las empresas transnacionales…
“Los economistas miden cada año quiénes son los que sacan provecho de la economía, cuáles son las proporciones del Producto Interior Bruto (PIB), qué proporción va a los salarios y al empleo, y qué va al capital en forma de rentas o dividendos, es decir, el dinero que crece cuando estamos durmiendo. A mediados de los 70, el capital representaba el 30% del PIB, mientras que el empleo, el otro 70%. Ahora, el capital representa el 40% del PIB y el empleo el 60. Esto significa menos poder de compra porque las inversiones no recaen en los salarios, no vuelven a la gente, sino que van a los mercados financieros, y eso es muy grave: hace que los ricos sean cada vez más ricos”.

De izquierda a derecha, Álvaro Marcos Arvelo, Susan George y El Chojin. / S. Méndez

Susan George y El Chojin inauguran el Foro Enciende la Tierra 2017

El Foro Enciende la Tierra, que anualmente organiza la Fundación CajaCanarias, inauguró este jueves su ciclo de conferencias con la presencia de Susan George y El Chojin. ¿Civilización?, ¿Qué civilización? supone el interrogante de partida para este encuentro, que pretende abordar el papel del ciudadano en la definición de las sociedades futuras. A esta primera mesa de debate asistieron más de 400 personas. La próxima cita será el jueves, con Manuel Delgado, antropólogo social, y Jan Gehl, arquitecto.

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