Un equipo liderado por el IAC descubre una súper-Tierra cercana a una estrella fría

SUPERTIERRA IAC
Diseño artístico de la súper-Tierra GJ 625 b y su estrella, GJ625 (Gliese 625). / GABRIEL PÉREZ, SMM (IAC).

Un equipo internacional liderado por investigadores del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) ha descubierto con la técnica de velocidad radial un planeta posiblemente rocoso en el borde de la zona habitable de una enana roja.

Solo se conocen unas decenas de sistemas planetarios de este tipo y su detección ha sido posible con el espectrógrafo HARPS-N del Telescopio Nazionale Galileo (TNG), instalado en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, en La Palma.

La técnica de velocidad radial consiste en medir los cambios en la posición y la velocidad de una estrella a medida que ésta y un planeta a su alrededor orbitan su centro de masas común, y según la masa de ambos objetos, la fuerza gravitatoria hará que varíen más o menos y ese efecto se reflejará en un desplazamiento en el espectro de la estrella observada.

Con este método, el estudio liderado por los investigadores Alejandro Suárez Mascareño (IAC-Observatorio de Ginebra), Jonay Isaí González Hernández (IAC) y Rafael Rebolo (IAC), ha conducido al descubrimiento de un planeta con una masa entre dos y tres veces la terrestre, que podría ser rocoso.

Ésta es la sexta súper-Tierra más cercana al sistema solar en la zona de habitabilidad de su estrella, una enana roja que se encuentra entre las 100 estrellas más próximas al Sol.

Los resultados de este trabajo, en el que también han participado el INAF (Istituto Nazionale di Astrofisica), el IEEC (Institut d’Estudis Espacials de Catalunya) y el TNG (Telescopio Nazionale Galilleo), han sido aceptados para su publicación en la revista ‘Astronomy & Astrophysics’.

Este planeta es especialmente interesante por su cercanía, a 21 años luz, y es una de las súper-Tierras conocidas menos masiva, que además se encuentra en la zona de habitabilidad de la estrella GJ625 (Gliese 625), una enana roja.

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A pesar de que estas estrellas son las más comunes del Universo y pueden albergar otras tierras, apenas se conocen unos centenares de planetas alrededor de ellas, informa el IAC en una nota.

La mayoría se descubren en estrellas muy lejanas con la técnica de tránsitos, un pequeño eclipse que produce un planeta al pasar por delante del disco estelar.

En cambio, solo unas pocas decenas de planetas rocosos se han descubierto por la técnica de velocidad radial en estrellas cercanas, y muy pocos se encuentran en la zona de habitabilidad.

Uno de los proyectos llevados a cabo por este equipo científico para estudiar exoplanetas en torno a enanas rojas cercanas al Sol es HADES, programa en el que participa el espectrógrafo de alta resolución HARPS-N con el que se ha detectado la nueva súper-Tierra.

Este instrumento, instalado en el Telescopio Nazionale Galileo (TNG) de 3,6 metros, del Observatorio del Roque de los Muchachos (Garafía, La Palma), observó la enana roja durante tres años y midió las pequeñas variaciones en su velocidad radial producidas por la fuerza gravitacional del planeta.

MÁS CAMPAÑAS DE OBSERVACIÓN FOMÉTRICA

Con los 151 espectros que obtuvieron, dedujeron que tarda unos 14 días en dar una vuelta alrededor de su estrella en una órbita cercana.

“Como GJ625 es una estrella relativamente fría el planeta se encontraría en el borde de la zona de habitabilidad, donde podría existir agua líquida. Además, dependiendo de la cobertura de nubes de su atmósfera y de su rotación, podría ser potencialmente habitable”, explica Alejandro Suárez Mascareño, primer autor del estudio

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Jonay González, por su parte, expone que serán fundamentales nuevas campañas de observación fotométrica para intentar detectar tránsitos de este planeta en torno a su estrella dada su cercanía al Sol.

“Existe la posibilidad de que haya más planetas de tipo rocoso en torno a GJ625 en órbitas más cercanas o más alejadas dentro de la zona de habitabilidad que seguiremos rastreando”, señala.

En esa línea, Rebolo expone que “la detección de un tránsito nos proporcionaría la determinación de su radio y su densidad, y haría posible la caracterización de su atmósfera por transmisión con espectrógrafos de alta resolución y estabilidad instalados en el GTC o en telescopios de la próxima década previstos para el hemisferio Norte, como el Telescopio de 30 metros (TMT)”.

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