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Gente Solidaria de Candelaria acoge a un niño senegalés con una enfermedad rara

El pequeño Mohamed sufre una escamación de la piel / DA
El pequeño Mohamed sufre una escamación de la piel / DA

Gente Solidaria de Candelaria sigue dando ejemplo más allá de nuestras fronteras. La asociación, que tiene como abanderado al empresario candelariero Antonio Ordóñez Ortega, ha traído desde Senegal a Mohamed, un pequeño de dos años que está condenado a vivir con un cuerpo de escamas que apenas le deja moverse.

Tras una ardua lucha burocrática, con la estrecha colaboración de concejales de Candelaria como Airam Pérez Chinea (abogado) o Carlos Sabina, Mohamed aterrizó el miércoles en Los Rodeos junto a su padre -su madre no tiene papeles para viajar- y Sophie Guaye, representante de la asociación Las Raíces de la Esperanza de Dakar. Más de una lagrima se derramó en la terminal lagunera ante la ternura del pequeño y las graves secuelas que padece por su rara enfermedad.

Gente Solidaria de Candelaria se topó con la realidad de Mohamed en uno de sus viajes a Senegal, durante una de las campañas en las que llevan ropa, juguetes y medicamentos a los más necesitados. Antonio Ordóñez dio a conocer la historia de Mohamed en las redes sociales y organizó distintas iniciativas con la obsesión de que especialistas en dermatología pudieran verlo en Tenerife y aliviar su calvario.

Ordóñez recuerda que Mohamed y su familia viven en una pequeña aldea de chabolas que no tiene acceso a atención médica, lo que provoca que “este niño se retuerza de dolor cada día”, según explica el máximo responsable de Gente Solidaria de Candelaria. En poco más de un mes, esta asociación recaudó en torno a 9.000 euros en donaciones, más que suficiente para pagar el tratamiento de Mohamed y el viaje de él y su familia. También consiguieron los pasaportes necesarios de Mohamed, su padre y Sophie Gueye, una cuidadora voluntaria que ha colaborado en los dos envíos de material que Gente Solidaria de Candelaria ha realizado a Senegal. Tan solo faltó el pasaporte de la madre de Mohamed, que, al no ser registrada al nacer, no aparece documentada en el país africano. Pese a los esfuerzos por lograr su venida a la Isla, finalmente se optó por que se quedara en Senegal, a pesar de la intermediación solicitada del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y la Subdelegación del Gobierno.

Ordóñez se tuvo que comprometer, al lograr los visados, a hacerse responsable de ellos, alojarlos y pagar los gastos de transporte y alojamiento. Desde el miércoles, Mohamed, su padre y Sophie residen en su casa de Candelaria. Está previsto que la próxima semana el niño sea examinado por el prestigioso especialista Juan José Sánchez Peraza, jefe del Área de Cirugía Plástica del Departamento de Dermatología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria. Ordóñez reconoce que la enfermedad de Mohamed no tiene cura, pero confía en que las tres o cuatro semanas que “esté entre nosotros las curas puedan ayudarle para que no sienta dolor y aminoren los picores, al menos para que deje de sufrir. Reconoce que, aun con tratamiento, los que padecen esta variedad de ictiosis “suelen morir a los 10 o 20 años como máximo”, debido a las “permanentes infecciones” causadas por la caída de la piel.

Mohamed, junto a su padre y Sophie, a su llegada a Los Rodeos / DA
Mohamed, junto a su padre y Sophie, a su llegada a Los Rodeos / DA

Mohamed y su familia disponen de visado para estar como máximo 30 días en la Isla para que sea diagnosticado, y luego regresar a Senegal con gran cantidad de medicina y pomadas. Además, contarán con una ayuda económica aportada con las donaciones recibidas por Gente Solidaria de Candelaria, con el fin de acondicionar su casa en la pequeña aldea senegalesa, la misma que desde hace un año recibe enseres, medicinas y comida a través de la solidaridad de Candelaria y Tenerife.

Antonio Ordóñez siempre habla en plural, pese a ser el auténtico alma mater de la solidaridad en Candelaria. Quizás por eso se revela ante algunas criticas, casi todas interesadas, como las últimas que le han llegado a través de las redes sociales, por “ayudar a un niño extranjero, cuando en la Isla hay niños en situaciones de pobreza, o con enfermedades raras como la de Mohamed”, le dicen. “Siempre hemos ayudado a niños de Tenerife -recuerda Ordóñez- y no le debemos nada a nadie. Hacen falta iniciativas para todo el mundo, iniciativas sin colores ni banderas”, afirma algo enojado.

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