superconfidencial

El conejo me riscó los sanfermines

No sólo me tengo que comer con papas el procés catalán -me niego a poner el acento al revés-, sino que en uno de los encierros de San Fermín veo un tipo corriendo al lado de un cabestro ¡con la camiseta del Barça! Ya es el colmo de la degradación del paisaje y del paisanaje. En mi libro Todos los magos son del Barça sostengo que hasta los negros porteadores de Mogambo se hubieran enfundado hoy la dichosa camiseta y que en los atentados, lamentablemente tan frecuentes en Oriente Medio, siempre aparece un mirón con ese uniforme.

Hombre, yo no deseo que los toros asusten a nadie, ni siquiera al tipo que se atrevió a correr un sanfermín vestido de Messi, dando además una patada a la tradición, porque esos encierros hay que correrlos de blanco y con el pañuelo rojo al cuello, como en los viejos tiempos de Hemingway. Hasta eso se ha perdido, la vestimenta. Si el autor de El viejo y el mar hubiese estado hoy vivo, agarra al Messi de andar por Pamplona por el cogote y lo pone en su sitio. ¡A quién se le ocurre! Están en todas partes, son como moscas; a lo mejor lo que quería el garrulo era hablarle del procés a los toros, que puede que lo entiendan mejor que los animales de dos patas, o sea yo. Si les digo la verdad, estoy harto de los independentistas catalanes y de ese títere de Puigdemont que se peina como Homer Simpson, pero en negro, como su propia suerte, y más aplastado. Si hay gente pesada en este país -en España- estos son los independentistas catalanes. Pura plasta. Por cierto, dónde está Arturo Mas, que fue quien montó toda esta mascarada? ¿Es verdad que le han ofrecido un empleo en Canadá y una casita chiquitita?