Pedagogía política

La actual coyuntura de interinidad política, con un Gobierno en funciones -con competencias limitadas- durante meses, una investidura fallida y la perspectiva de unas nuevas elecciones, no parece preocupar mucho a los españoles a tenor de las encuestas

La actual coyuntura de interinidad política, con un Gobierno en funciones -con competencias limitadas- durante meses, una investidura fallida y la perspectiva de unas nuevas elecciones, no parece preocupar mucho a los españoles a tenor de las encuestas. Es evidente que esta coyuntura está afectando a nuestra economía, retrayendo las inversiones, propiciando la salida de capitales y debilitando nuestra posición en los mercados internacionales y ante la Unión Europea. Pero con ella ocurre lo mismo que con los éxitos macroeconómicos de Rajoy, con los que ha perdido la tercera parte de sus votos y sus escaños. El ciudadano de la calle solo reacciona ante su mala situación personal, y no es capaz de entender que para que esta situación pueda mejorar en el futuro primero, como paso previo, es necesario que los datos macroeconómicos se vuelvan favorables. Y que el dinero público empleado en rescatar a la banca en realidad fue empleado en beneficio de los impositores y ahorradores, que se libraron así de un corralito que les hubiera privado de una porción sustantiva de sus dineros.

Sin embargo, la actual coyuntura tiene un aspecto positivo que es obligado destacar. Se trata de un aspecto pedagógico y didáctico, porque nos da la impresión de que la mayoría de los ciudadanos está aprendiendo ahora prácticamente cómo funciona nuestro sistema político. Al mismo tiempo, las acciones y reacciones de los partidos y de sus líderes durante estos meses valen más que todas las campañas y todos los debates electorales. Como alguien ha dicho, si finalmente se celebran nuevas elecciones, los electores tendrán en ellas la información más completa y exhaustiva que han tenido nunca sobre candidatos y siglas, y podrán votar en consecuencia. Sin ir más lejos, los votantes de Ciudadanos sabrán que están votando al PSOE, los de Podemos que están votando en contra del PSOE, y los del Partido Popular averiguarán qué significa una victoria pírrica y lo que le pasó a Pirro de Epiro después de su victoria. Y eso que no había corrupción en sus filas.

Por su parte, los analistas y tertulianos aprenderán también que la gente cuando vota lo hace simplemente para que ganen los suyos, sin pensar en investiduras ni en mayorías parlamentarias; y que los demás propósitos que le atribuyen en sus intervenciones en los medios son meros artificios retóricos que cada uno utiliza al servicio de sus intereses ideológicos.

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