El Papa no está de moda

Perdonen, pero nada más allá de la realidad. El Papa Francisco, no solo está de moda, sino que hace moda, hace modelo de vida, y su modelo de vida quiere ser seguido por millones de jóvenes en el mundo

Perdonen, pero nada más allá de la realidad. El Papa Francisco, no solo está de moda, sino que hace moda, hace modelo de vida, y su modelo de vida quiere ser seguido por millones de jóvenes en el mundo.

Prueba de lo que quiero afirmar en mi columna dominical está en la información que este viernes publicaba el digital ACIPRENSA bajo el titular “Más de 30 quinceañeras cambian su viaje a Disneyworld por ver al Papa Francisco”: “Las estudiantes del colegio Las Almenas de Asunción, en Paraguay, desistieron de viajar a Disneyworld para celebrar sus 15 años y emprendieron una visita a Roma para asistir al Jubileo de los Adolescentes con el Papa Francisco. En Paraguay muchas familias regalan a las hijas un viaje especial cuando cumplen 15 años de edad. Estas adolescentes tenían la ilusión de visitar el parque de diversiones Disneyworld en Florida, Estados Unidos. Sin embargo, una maestra se enteró por ACI Prensa de la celebración del Jubileo de los Adolescentes en Roma con ocasión del Año de la Misericordia. ‘Vimos la oportunidad de cambiar el chip del viaje a Disney y quisimos darles la oportunidad de vivir de otra forma un viaje de 15 años para darles una nueva visión a ellas y sus familias. Consideramos que participar en un evento junto al Papa Francisco con jóvenes de todo el mundo sería formativo y recreativo’, explicó Ruth Cardozo, maestra tutora de las alumnas…”.

El Papa Francisco está convirtiéndose en noticia concluyente todos los días, como me comentó hace tres años en una entrevista, Paloma Gómez Borrero, la que fue durante más de 30 años corresponsal en Roma y Vaticano para COPE. El pontífice está dando fe –nunca mejor dicho- de que el sustituto de Pedro ha de ofrecer cuál es la luz en nuestro camino. Lo hace todos los días, hoy sabiendo emplear las redes sociales, y sobre todo manejando, con total conocimiento del oficio, los medios de comunicación. Se ha convertido en alguien, en un líder mundial –hay que llamar a las cosas por su nombre- que no gusta de eufemismos, sino que se enfrenta a las realidades y ofrece su análisis sin ningún temor al resto del orbe.

“No para, ni lo pararán”, me señaló fuera de entrevista en aquella ocasión Paloma Gómez, en una estancia que tuvo en La Laguna durante unas jornadas organizadas por el Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias, ISTIC, en 2013. Así ha sido ni lo han parado, ni para, sino que el Papa Francisco se significa, sobre todo, por querer dejarnos claro cuál puede ser el camino sencillo, para que una sociedad como la nuestra pueda hacer uso de una importante palabra, la convivencia. Sin embargo, nosotros parece que a veces nos resistimos a entender ese vocablo, esa voz, y optamos por el uso equivocado. Escuchaba a una buena alumna de 2º de la ESO, esta semana, en nuestro colegio, el Virgen del Mar, y ella nos leía un texto que había elaborado sobre cómo estamos tratándonos nosotros, unos a otros, y cómo estamos tratando al mundo. Qué cosas, en el fondo lleva el mismo sentido que nos propone nuestro Papa Francisco. Me alegro de muchas cosas, una de ellas, es que nuestros jóvenes, la mayoría de ellos, están sabiendo entender el mensaje de este Papa. Nuestro jóvenes hacen su Jubileo día a día y nos dan verdaderas lecciones de que sí les interesa el mundo y quienes lo habitamos. Lo que quiere decir que Francisco sí está de moda.

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