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Rajoy y las encuestas

El mejor resumen y, a la vez, el mejor análisis de los resultados electorales producidos el pasado domingo nos parece que sigue siendo el que señala que Rajoy ganó las elecciones y los socialistas evitaron el famoso sorpasso de Unidos Podemos

El mejor resumen y, a la vez, el mejor análisis de los resultados electorales producidos el pasado domingo nos parece que sigue siendo el que señala que Rajoy ganó las elecciones y los socialistas evitaron el famoso sorpasso de Unidos Podemos. Porque, más que su partido, ha sido Rajoy el auténtico vencedor de esta elecciones, y ahora sí tenía sentido aquel patético anuncio desde la ventana de Génova, tras el descalabro de diciembre: “¡Hemos ganado las elecciones!”. Ha sido Rajoy el auténtico vencedor porque todos sus adversarios focalizaron en él sus críticas y sus ataques, e, incluso, llegaron a imponer la condición de su renuncia para un hipotético pacto con los populares. Además, su victoria ha tenido lugar tras la enésima sucesión de escándalos y corruptelas, culminadas con las grabaciones en el despacho de su ministro del Interior. La respuesta de los españoles ha sido 14 escaños y casi setecientos mil votos más.

En cuanto a Pedro Sánchez, prosigue de derrota en derrota hasta la victoria final, y el domingo perdió otros cinco diputados y logró otro mínimo en la historia electoral socialista. Como suele decir un personaje televisivo, en el sótano de su fracaso siempre hay una planta más. A pesar de ello, es posible que salve los muebles en un futuro Congreso del PSOE por haber evitado el fantasma del sorpasso y reducido las expectativas podemitas. Susana Díaz ha dado a entender que lo culpa de su derrota en Andalucía, la primera de su mandato de secretaria general, y ha evitado respaldarle expresamente como líder del futuro. Por su parte, Ciudadanos y, sobre todo, Pablo Iglesias han recibido una seria advertencia de los electores y el recado de que no se lo crean demasiado.

Las encuestas preelectorales y las realizadas a pie de urna fracasaron sin paliativos. Magnificaron la abstención; dieron por hecho el sorpasso y una mayoría absoluta de izquierdas; y no reflejaron el triunfo de Rajoy, al que concedían los mismos resultados que en diciembre. Es cierto que la gente no dice la verdad cuando es encuestada (no olvidemos que el voto es secreto y que la mera pregunta es un atentado a la intimidad personal), pero hay algo más. Y es que en España las encuestas no suelen servir para reflejar la realidad, sino para manipular a la opinión pública y dirigir su voto. Los podemitas, con nulo respeto por los electores, lo llaman el voto del miedo. En realidad, fue el voto de la responsabilidad.

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