el diván

Distimia: preso de la melancolía

Conocer es la mejor prevención. Si sabes que determinados comportamientos o actitudes pueden llegar a ser un problema, aumentará la probabilidad de poder prevenirlos.

Conocer es la mejor prevención. Si sabes que determinados comportamientos o actitudes pueden llegar a ser un problema, aumentará la probabilidad de poder prevenirlos.

La mayoría de nosotros hemos vivido alguna etapa de nuestra vida con un estado de ánimo apático, desmotivado, con dificultad a la hora de tomar decisiones, problemas de sueño, falta de energía, baja autoestima, dificultad de concentración, muy críticos con nosotros mismos e incluso con rabia, pero poco a poco conseguimos ir encajando cada pieza del puzle hasta recuperar el equilibrio emocional. Sin embargo, hay personas que mantienen este estado durante años y es cuando se puede deber a la Distimia.

Cuando hablamos de Distimia nos referimos a una forma leve, pero crónica, de la depresión. Puede aparecer tanto en adultos como en niños y se suele caracterizar por una personalidad melancólica. La intensidad de los síntomas de la distimia son muchos más leves que los de la depresión pero interfiere de forma negativa en nuestra vida por la duración de estos. Una persona con distimia puede llevar una vida relativamente normal, a pesar de la tristeza que experimenta.

Importante para superar la distimia:
1. Es muy importante no confundir un periodo de tristeza concreto con distimia, ya que cualquier persona puede sentirse triste durante algún momento de su vida, por diferentes razones entrando dentro de lo normal. Pero para que un estado de melancolía sea considerado como trastorno distímico es necesario que se presente todos los días, a lo largo de dos años, como mínimo. Es cuando la melancolía es la principal característica en nuestra forma de vida.
2. Para romper con este estado es necesario aprender a gestionar las emociones, y el papel fundamental lo tiene nuestro pensamiento. Debemos aprender a hacer un buen uso de éste debido al poderoso efecto que tiene sobre nuestro estado de ánimo. Se trata de combatir los pensamientos negativos sobre uno mismo y el mundo que nos rodea para así, cambiar nuestra realidad.
3. Se consciente de las repercusiones que tiene a nivel emocional anclarse en la queja o lamento cuando las cosas o situaciones no son tal y como desearíamos. Lo cierto es que “la queja” sin buscar alternativas, es algo destructivo. Si no buscas soluciones a la situación que te incomoda, el quejarte te ayudará a encontrar más motivos para encontrarte peor. Esfuérzate en poner la atención en la parte que si funciona de tu vida y que jamás cambiarías.
4. Desarrollar la toma de decisiones es una habilidad necesaria para nuestro bienestar mental. En nuestro día a día la toma de decisiones es una tarea que debemos asumir ya que no hacerlo, en muchas ocasiones, se puede convertir en un problema. Se trata de una habilidad que se aprende, no es innata así que se humilde y pide ayuda cuando creas que la necesitas. Ya lo dijo Stephen Hawking: “Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro destino, mira antes de cruzar la calle.” Con cada paso que damos y que no damos, estamos creando nuestro destino. Hoy es el pasado de mañana. Es cierto que los problemas siempre van a existir pero las soluciones también. Si piensas únicamente en problemas, atraerás más problemas. Si piensas en soluciones, alcanzarás soluciones.
5. Mantén un nivel moderado de actividad diaria evitando situaciones de estrés pero donde puedas sentirte útil y sobretodo, alimenta tus relaciones sociales.

No te conformes con vivir pudiendo vivir bien.

tamaraconsulta@gmail.com

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