Por: Antonio Villarreal
Ni el Plan Nacional sobre Drogas, ni los sistemas de alerta temprana, ni los decomisos de la Guardia Civil, ni la Oficina contra la Droga y el Delito de Naciones Unidas, ni la Agencia Española del Medicamento, ni el Observatorio Europeo sobre Drogas ni las pruebas realizadas por la organización Energy Control han localizado nada remotamente comparable a la droga llamada Krokodil, un preparado de desomorfina cuyo uso se circunscribe únicamente a Rusia y Ucrania.
Hace unos días, un estudio publicado en la revista española Adicciones detallaba el caso de un supuesto usuario de Krokodil en Castellón. En aquel momento, diversos medios de comunicación dieron la voz de alarma sobre la llegada a España de esta droga, a la que se atribuyen fantásticos efectos secundarios, como la capacidad de volver antropófagos a sus usuarios. Sin embargo, el trabajo de Adicciones está basado en el único testimonio oral del paciente, sin más pruebas.
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