Quiero transmitir mi satisfacción por la puesta en boga de los concursos gastronómicos que se vienen produciendo en los últimos tiempos. Hace días tuve la oportunidad de participar en el concurso que organizó El Día-Mesa Abierta con Cruzcampo a finales de julio, evento que se celebró en el Hotel Mencey, algo antes se celebró el de Mahou y San Miguel, en este ocasión con La Opinión y La Provincia en el Guimerá. Si a esto sumamos el ya tradicional Premio de Gastronomía del Diario de Avisos con Dorada Especial que ya celebró su edición número 30 y que acogió en su pasada edición el Teatro Leal, la mesa está puesta.
Para que esto sea posible hace falta un buen caldero, en el que se pueda cocinar un guiso mágico por la curiosodad de sus ingredientes; locales, hoteles, cocinas, pasaplatos, mesas, barras, sillas, taburetes, generos, caldos, patrocinadores, creadores, organizadores, en fin, lo más importante, personas; propietarios concursantes, cocineros, sumilleres, jefas de sala, camarería, cocinería, y alrededor de la gastronomía un sinfín de otros, y, usted y yo, el público. Con todo este genero se cocina un maravilloso plato llamado gastronomía.
Un marco gastro grato, acogedor, la gente al dente, el Guimerá. En la plaza exterior la de la madera “Per Adriano” la cara de Mitoraj observando. Un teatro amable, en el que la noche fue acariciada con los lúpulos dorados de Mahou, que alegraron el acto, a los premiados, al jurado y a los invitados. Una de las anécdotas que revolotearon por la noche fue la del señor de la fila once que preguntó a uno de los acomodadores ¿Cuál es el lado B del patio de butacas? A lo que el amable señor contestó, no hay lado B, la letra be significa butaca, a la derecha las pares y a la izquierda las impares, luego busca usted su fila y a disfrutar ¿Alguna cosa más? No, gracias por su atención.
En otro marco incomparable, los jardines del Mencey en una mesa abierta y con una noche alisia se celebró la gala de entrega de los primeros premios de El Día y Mesa Abierta, ante los invitados que colgaban de la cola de una liviana cometa, que fueron paseados con más o menos hilo por la gala, de la mano de Mariam y Julius, que hicieron las veces de relatores con la elegancia y el buen humor debidos, su punto de sabor fue exacto.
En el de Cruzcampo; el Premio a la Cocina Española fue para el Mesón Castellano quedando como finalistas Casa Fito, La Fresquera y El Rincón del Arroz. En la categoría Premio Cocina Canaria, el ganador fue El Calderito de la Abuela. El Premio a la popularidad fue para el Grupo Monkey. El Chef Revelación fue mi amigo Marcos Tavío. El Premio al Restaurante de Hotel fue a parar al MB Abama. En la división Premio Mejor Restaurante ganó Kazán. Y, el Premio al Mejor Chef fue logrado por Juan Carlos Padrón. Mi más sincera felicitación a todos, por el solo echo de estar y ser.
Como dijo Rafael Ansón, Presidente de la Real Academia de Gastromía de España en su discurso durante la entrega de sus premios anuales, hay que destacar el hecho de que la gastronomía del siglo XXI, y la española y la canaria lo está siendo; “debe ser saludable, solidaria, sostenible y satisfactoria”.
¿Cómo empieza El Quijote?: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda”. Nos debemos sentir orgullosos de la nuestra mesa.
