después del paréntesis

El PSOE, o lo que queda

Javier Lambán le puso la guinda al pastel un día después de la extraordinaria entrevista de Jordi Évole a Pedro Sánchez

Javier Lambán le puso la guinda al pastel un día después de la extraordinaria entrevista de Jordi Évole a Pedro Sánchez. El que gobierna en Aragón con el apoyo de Podemos, IU y la Chunta Aragonesista dijo que Sánchez debe dar un paso atrás y retirarse “con dignidad” de la primera línea política. “Dignidad” es no entorpecer la marcha de la nueva etapa del PSOE, esa que nace después del espectáculo lamentable que todos recordamos. Es muy apropiada su lógica. Lambán confirma lo que el PSOE ahora encarna: honor y gloria a los llamados “barones” que se erigieron en los factótumes de la organización. Mas, en razón, un dirigente de una corporación respetable ha de defender la enseña democrática que la fundamenta, los derechos inalienables de los militantes (Pedro Sánchez incluido). No lo hace; subraya la depravada actuación: la derrota, el sojuzgamiento y la exclusión. La consecuencia, el honor y la ética no tienen lugar en ese partido. Por eso los que no votaron abstención en la investidura de Rajoy (incluidos los catalanes que en asamblea decidieron que no) han de entregar el acta de diputados como “señal de responsabilidad”. Esclarecedor.

Concurre que doña Susana Díaz se alzó como la dueña del PSOE dada la fuerza de la federación andaluza. Con su destino, la cúspide. Por ello, los secretarios generales lo serían en provisionalidad. Pronto se percató del error; hay personas que en responsabilidad no se permiten ser dependientes. A Pedro Sánchez se le cerraba el camino hasta que ocurrió lo que ocurrió. No podía ser presidente de España, no debía construir una alternativa a Rajoy. Habría de contar con toda la izquierda del país, podemos y los independentistas, y eso no lo aceptaban los deudos. Así es que sonaron las mentiras para que El País las diera a conocer: Sánchez pactaba en secreto y… fin. La derecha en el deleite y la señora en cuestión que se ha pegado un tiro en el pie. No es elegible y ha creado a una entidad peor: el mártir. Lo que se avecina es atroz: si triunfa la prosapia de los arribistas (que aplazarán el congreso cuando más allá mejor) obtendrán 30 o 40 diputados en próximas elecciones; si vence el dicho mártir hará ver claramente los afilados colmillos y los movimientos serán atronadores.

En la línea de aplicación se han movido: Podemos es el peligro. Pero actuaron más rotundamente y mejor: desde el interior, que es como se explosiona a un partido. Lo lograron, para profunda tristeza de los militantes del PSOE a los que asimismo ignoraron.

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