Living la vida loca

Hay un nuevo Gobierno y parece que con el 2017 las cosas van a empezar a caminar. No sé si este nuevo año y este nuevo Ejecutivo monocolor por obligación solucionará todos los problemas que afectan a los canarios, pero lo que sí es verdad es que la estabilidad tiene que llegar al Archipiélago de una vez por todas. El paro tiene que mejorar, así como la sanidad y las carreteras. A día de hoy seguimos sin articular el REF económico; y el puerto de Granadilla, 16 años después, sigue caminando a paso de tortuga. La crisis de Gobierno previa a las Navidades ha llevado a las Islas a una dejadez incomprensible y, me atrevería a decir, hasta peligrosa porque lo que realmente preocupa a los ciudadanos sigue estando estancado. Puede sonar demagogo. Además, acepto que es un discurso muy machacado ya, pero esto no quita que sea absolutamente cierto. Dos meses, eso sin contar desde el inicio del Gobierno, en el que los miembros del Ejecutivo han estado más preocupados por la política, que por la gestión, y eso no es bueno. No es bueno para una sociedad que demanda más gestión y menos política. Una sociedad que, en definitiva, le da igual quien esté llevando el timón, pero que lo que quiere es llegar a puerto. Gobierno y sociedad no pueden ir en dos direcciones, porque mientras los ciudadanos están aguantando el chaparrón, el Gobierno está living la vida loca.

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