
“Sentí un crujido de madrugada, como un golpe seco, un estallido, y cuando a primera hora fui a sacar el coche del garaje, vi que una columna estaba reventada; parecía que la hubieran aplastado. Entonces me di cuenta de que aquello era una cosa muy seria y avisé al administrador del edificio y a todos para que se pusieran en marcha”. Valentín Marrero, propietario de una de las 14 viviendas del edificio Plaza, en Valle San Lorenzo (Arona), fue el primero en alertar sobre el reventón de uno de los pilares a primera hora del pasado lunes.
Su relato a DIARIO DE AVISOS nos retrotrae inevitablemente a aquella fatídica mañana del 14 de abril de 2016 en la que siete personas murieron tras derrumbarse el edificio Julián José, en Los Cristianos. Afortunadamente, aquí las circunstancias son muy distintas, pero aquel suceso ha dejado una huella muy profunda en toda la comarca sur.
Ayer los inquilinos pudieron acceder durante unos minutos a sus viviendas por la mañana, acompañados por la Policía Local, para recoger algunas de sus pertenencias básicas, lo que fue posible después de la supervisión de los técnicos municipales. Ahora toca esperar por el informe encargado por la comunidad de propietarios a un perito que también ayer, a media mañana, inspeccionó los bajos del bloque. “Me imagino que forrarán la columna y pondrán vigas de hierro”, señaló Valentín Marrero, quien confía en que, a la espera de la evaluación de los técnicos, el apuntalamiento del edificio empiece “ya mismo” y dure “un máximo de dos semanas” para proceder, a continuación, al reforzamiento de la columna.
“Creo que el problema está localizado en esa columna, porque yo no he visto grietas”, indicó a las puertas del bloque de viviendas. Las 25 personas que fueron desalojadas de forma preventiva el lunes por la noche, entre ellas varios niños, aún no saben cuándo podrán regresar a sus hogares. Dos familias de nueve personas han sido hospedadas provisionalmente en una instalación privada, a la espera de localizar una nueva ubicación próxima al núcleo de Valle San Lorenzo para garantizar así la escolarización de los menores afectados.
El concejal de Urbanismo de Arona, Luis García, se personó ayer en el edificio, que permanece precintado, vallado y bajo vigilancia de la Policía Local. El edil apuntó que el pilar dañado “presenta graves deficiencias y tiene mal aspecto”, y manifestó que “en tanto no se constate que las deficiencias percibidas por los técnicos están subsanadas y se garantice la habitabilidad de las viviendas, se mantendrá el desalojo y el precinto”.
Asimismo, recordó que, al ser una propiedad privada, el Ayuntamiento solo puede entrar a valorar si existe una deficiencia que pueda ocasionar daños o perjuicios a la seguridad de las personas.
“Una vez constatado ese riesgo, hemos actuado en consecuencia, es decir, ordenando el desalojo del edificio y su precintado. Ahora corresponde a la comunidad de vecinos proceder a su subsanación con los medios técnicos que estimen”. En ese sentido, se mostró prudente hasta que se conozcan los resultados del informe encargado a una empresa privada. La vuelta a casa de los inquilinos dependerá de esa evaluación externa.
El edificio Plaza, que ocupa los números 10 y 12 de la calle San Lorenzo, se construyó hace 28 años y fue la primera edificación levantada en el entorno de la iglesia.





