Casi cuatro siglos de cruces y tracas

La ciudad se llena de color con los artísticos enrames de flores en capillas, ermitas y calles y conmemora los 366 años de su fundación

El Puerto de la Cruz ha demostrado un año más que la cruz es algo más que un símbolo del cristianismo, es la muestra de un pueblo que quiere mantener viva sus tradiciones y su devoción por el santo madero.

Pese a que ha perdido el esplendor de años anteriores, el 3 de mayo sigue siendo un motivo de reunión para los vecinos que desde temprano se agolparon en las principales calles de la Ranilla y en las diferentes capillas y ermita de cada barrio para ver los enrames y honrar un símbolo que es el centro de una manifestación popular.

Cerca de cien cruces se engalanaron ayer por el día de la Cruz, una fiesta que en el municipio coincide con su constitución como ciudad, y que despertó el interés de vecinos y visitantes.

La calle Mequinez fue nuevamente una explosión de arte laico. Una decena de cruces recicladas con los más diversos materiales, tales como zapatos, cucharas, tenedores y platos plásticos, cassettes y libros, conformaron la muestra CruzArt, organizado por La Ranilla Espacio Artesano. A ella se sumó una exposición de maquetas de las 30 capillas del municipio del artista Sebastián Martín Álvarez, fotografías y talleres de cruces creativas, del programa insular Recíclope.

La calle también está de enhorabuena ya que se celebran 200 años de la cruz de su capilla, confeccionada en 1817 y ornamentada desde hace décadas por la familia Carrillo González.

MISA SOLEMNE, LECTURA DE LA REAL CÉDULA DE FELIPE IV Y PROCESIÓN

Para rememorar que un 3 de mayo de 1651 tomó posesión del cargo el primer alcalde pedáneo, Lope Afonso, leyó en los exteriores de la iglesia de la Peña de Francia la Real Cédula. Acto seguido tuvo lugar la procesión en honor a La Santa Cruz en medio de tracas y fuegos artificiales.

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