
La situación en Cataluña ha aconsejado al Gobierno de Mariano Rajoy a aplazar -en principio, hasta el viernes próximo- la aprobación del proyecto de ley de los Presupuestos Generales del Estado para 2018. Como ya sucedió con las vigentes cuentas públicas, el concurso de la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas, y del diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, será determinante. Eso, suponiendo que al PNV se le baje la calentura y acceda a negociar. Ciudadanos ya ha confirmado su disposición al diálogo. En cualquier caso, no hay constancia de contactos formales con CC y NC. Eso sí, se mantienen las líneas de comunicación establecidas en el proceso anterior y la denominada agenda canaria no ha caducado. El miércoles de la semana pasada, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, conversó con Oramas y Quevedo en el Congreso. Ayer se repitió la escena pero sin el parlamentario de NC, ausente en en el pleno. Son pasos que se van dando para no perder la movilidad. El acercamiento se realiza con una doble velocidad. Como lo más probable es que NC quiera visualizar sus diferencias programáticas e ideológicas con el PP, su voto se resolverá en la fase definitiva. Con CC es distinto, porque se produce una conexión entre los dos gobiernos, el nacional y el autonómico. No obstante, algo ha cambiado esta vez: la presión es de ida y vuelta, dado que el Ejecutivo regional se quedó en minoría después de que Fernando Clavijo sacara sus presupuestos todavía con el PSOE. Ahora tendrá que ceder más espacio al PP. Lo comido por lo servido.
Pendientes de la respuesta a una propuesta y de cortar unos flecos
Fernando Clavijo se ha quejado de que Mariano Rajoy no ha trasladado a CC el anteproyecto de los Presupuestos Generales del Estado para el año venidero. La consejera de Hacienda, Rosa Dávila, entregó una propuesta al secretario de Estado de Presupuestos, Álvaro Nadal. Esperan una respuesta. En NC están pendientes de cortar unos flecos de la ley de 2017 antes de abordar la de 2018.




