el charco hondo

Pobre pobreza

Con un 44,6% de la población en riesgo de pobreza o exclusión social, en las Islas el principal problema de la pobreza es la pobreza con la que se aborda el problema

Con un 44,6% de la población en riesgo de pobreza o exclusión social, en las Islas el principal problema de la pobreza es la pobreza con la que se aborda el problema. Solo la pobreza de la política (tan nítida como tristemente evidenciada en el debate parlamentario del martes) supera los índices de pobreza. Pudiendo ser discutibles los criterios que nos sitúan entre las regiones con una mayor fractura social, tanto da porque con esos u otros elementos de medición es igualmente incontestable que estamos a años luz del estupendismo de la versión oficial. El pleno de días atrás, tan frustrante como inútil, solo ayudó a confirmar que, incapaces de articular análisis o medidas mínimamente solventes, los principales partidos se refugian en la ruleta de las culpabilidades. El principal problema del plan contra la pobreza (¿acaso no es ridículo lo de los quince millones?) es que la pobreza no cabe en un plan. Cuando las zarpas de la exclusión social crece siete puntos en apenas dos años, o los indicadores de vulnerabilidad se sitúan diez puntos por encima de los que ya se padecían antes de la crisis económica, el único plan contra la pobreza es el proyecto de ley de presupuestos de la comunidad autónoma. El principal problema del comisionado de inclusión social y lucha contra la pobreza es que la figura del comisionado es absolutamente prescindible; no cabe esperar algo cuando nada puede esperarse de un informe que se limita a identificar problemas de sobra identificados. Será de todos o no será reconocer que a la acción política frente a la pobreza le sobra el comisionado. Será de todos o no será articular medidas que ayuden a girar un modelo productivo multiplicador de desigualdades, empleos incalificables y remuneraciones microscópicas. El principal problema de la pobreza es la pobreza del debate político sobre la pobreza, esa manía de sacudirse la presión simplificando algo tan complejo. Un modelo económico que excluye socialmente a cientos de miles de canarios es un mal modelo, un error que no se corrige con comisionados o planes menores sino con reformas, transformaciones y cambios estructurales.

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