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Aquel partido

Que en los sesenta. Yo tendría unos quince años. Y me lo recuerda ahora un lector de todos los días, Teobaldo Pérez Arnáiz. Aprovechando que jugaba en Las Palmas un partido de Liga, el Atlético de Bilbao fue invitado a disputar un encuentro con el CD Tenerife, entonces en Segunda División. Esa noche se inauguraba […]

Que en los sesenta. Yo tendría unos quince años. Y me lo recuerda ahora un lector de todos los días, Teobaldo Pérez Arnáiz. Aprovechando que jugaba en Las Palmas un partido de Liga, el Atlético de Bilbao fue invitado a disputar un encuentro con el CD Tenerife, entonces en Segunda División. Esa noche se inauguraba la iluminación artificial del estadio Rodríguez López. El equipo vasco dio la sensación de lo que era, un grande, y ganó por 1-5 o por 0-6, no recuerdo bien. Ni Teobaldo tampoco. Se lo tengo que preguntar a mi amigo Ángel Galán, que esa noche fue el delantero centro titular del Tete. López, que luego vivió en Tenerife, jugó ese encuentro de portero del equipo vasco. Era el suplente de Carmelo. Hizo una parada que se me quedó grabada en la retina. Mi padre me llevó al estadio, nos sentamos en la grada de tribuna. Fíjense en estos nombres: Orúe, Garay, Canito, Mauri, Maguregui, Arteche, Marcaida, Arieta, Uribe, Piru Gaínza. Aquello fue un acontecimiento, el estadio santacrucero estaba lleno a rebosar y el partido resultó de un dominio atroz del Atlético de Bilbao, uno de los mejores equipos de la Primera División de entonces. Cuando recibí el escrito de Teobaldo se me revolvió el estómago. Siempre, constantemente, no me pregunten por qué, recuerdo ese partido como uno de los grandes encuentros de fútbol que he vivido. También otro del Tete, en su vieja temporada en Primera División, contra el Oviedo. Por cierto, el portero del Tenerife era Ñito, que puede contar algo de aquel encuentro contra el Bilbao, de tan grato recuerdo para mí. Entonces se vivía el fútbol de distinta manera, así que estas líneas se las dedico a los nostálgicos y a los que jugaban casi por amor a los colores, cosa que hoy no ocurre. Las camisetas del Bilbao eran de botones.