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El Hospital

A mí me gustaba mucho más el Hospital, nuestro Hospital, cuando era regentado por el Cabildo de Tenerife y no por el Servicio Canario de la Salud. En sus comienzos, disponía hasta de una planta privada, la décima, que probablemente hoy hubiera ganado mucho dinero -como entonces con los pacientes con recursos- con los seguros […]

A mí me gustaba mucho más el Hospital, nuestro Hospital, cuando era regentado por el Cabildo de Tenerife y no por el Servicio Canario de la Salud. En sus comienzos, disponía hasta de una planta privada, la décima, que probablemente hoy hubiera ganado mucho dinero -como entonces con los pacientes con recursos- con los seguros privados. Las demás plantas y servicios eran públicos y funcionaban igual de bien. El Cabildo se sintió presionado por el Gobierno de Canarias, que se adjudicó el Hospital General y lo convirtió en centro dependiente del SCS. Decían que liberarían al Cabildo tinerfeño de una gran carga económica. Bueno, cuestión de opiniones. Hoy, existe gran descontento entre el personal médico del centro. Desde hace un año, coincidiendo con la dirección médica del doctor Ricardo Cerrudo en el desde hace tiempo llamado Hospital Universitario de Canarias, los médicos no están demasiado motivados, muchos se han despedido del centro para irse a otros hospitales, con renuncias voluntarias; y a otros muchos que no se han querido ir, no se les ha renovado el contrato. Si el director de un centro de este tipo despierta tanta controversia, los médicos se aburren, los pacientes se resienten, el personal se contraría. Yo no digo que Cerrudo no sea un buen profesional, pero debería mejorar el sistema de gestión de los recursos médicos que tiene. Por encima de él está una excelente profesional, la doctora Marisol Pastor, que es la gerente del Hospital. A Marisol la conozco bien, ojalá que se dé cuenta de lo que está pasando y que ponga las cosas en su sitio. Mis fuentes son muy buenas, las mejores. Y los enfermos no merecen una gestión hospitalaria politizada, sino todo lo contrario. Rectificar es de sabios, así que mejor que sean sabios y no ceporros y que no reconozcan la realidad. Lo dicho: me gustaba mucho más el Hospital de otros tiempos.