El Charco hondo

La incidencia del gin tonic

En ningún caso asustar a los huérfanos del PP, cuidándose mucho de no inquietar a los elefantes de la gran economía

En ningún caso asustar a los huérfanos del PP, cuidándose mucho de no inquietar a los elefantes de la gran economía; bajo ningún concepto ahuyentar a quienes estos meses habían decidido dejarse llevar por Albert Rivera; adormecer a los independentistas, acunándolos con una conversación que permita a ambas partes ganar tiempo a sabiendas de que ese barco no los llevará a ningún puerto; y, en la medida de lo posible, lograr que éstas y otras concesiones no sean transformadas en nitroglicerina por los pablistas. Así se resume el programa de gobierno de Sánchez, y en buena medida en eso consiste la política de este tramo de siglo, en el arte de dar con un hilo conductor de fácil digestión, en absoluto incómodo, con el que nadie sea especialmente beligerante, un relato que siendo asumible por todos los espacios sociológicos (y por ninguno) adormece el componente ideológico porque la meta no es entusiasmar, es otra, la prioridad es no molestar, caer bien, durar, de ahí que esté echando a andar no un gobierno socialista sino buenista, hipotecado por un presupuesto de derechas y, sin bazas en ese terreno, obligado a tirar de gestos, talante y buenas maneras, llamado a reinventar o actualizar el buenismo de José Luis Rodríguez Zapatero. La cara de la moneda es que Sánchez ha formado un grandísimo equipo, sí, pero la cruz es que ha reunido a excelentes futbolistas a los que parlamentariamente solo dejaran echar partidas de futbolín. El sonriente recibimiento que la calle ha dado a los nuevos confirma que el PP estaba agotado, que había cansancio. Sánchez se ha atrincherado en un discurso que arrastra el problema de algunos gin tonic: meten ingredientes de todo tipo y acaban adulterando la receta socialista original. ¿Y los socialistas canarios? El grupo parlamentario optó por solicitar la comparecencia de Fernando Clavijo, para que informara de la incidencia para Canarias de los cambios en la política estatal; pero, ¿lo suyo no sería que respondieran los socialistas?, ¿acaso lo razonable no habría sido que el presidente preguntara al grupo parlamentario del PSOE por la incidencia para Canarias del cambio de Gobierno?, ¿no es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla más pura la luna brilla y se respira mejor?