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Miércoles ‘horribilis’ en España

La Jefatura del Estado, el poder Ejecutivo y el deporte asisten con asombro al inminente encarcelamiento del cuñado del rey, la dimisión en tiempo récord de un ministro y el despido del seleccionador de fútbol

El exseleccionador Julen Lopetegui, el rey Felipe VI y el exministro Màxim Huerta, junto a varios futbolistas, hace cinco días en Madrid. AEPD
El exseleccionador Julen Lopetegui, el rey Felipe VI y el exministro Màxim Huerta, junto a varios futbolistas, hace cinco días en Madrid. AEPD

España vivió ayer el miércoles más convulso de su historia reciente con el anuncio del inminente encarcelamiento de un cuñado del rey Felipe VI a cuenta de un caso de corrupción como el Nóos, la dimisión de un ministro en tiempo récord por mor de una multa impuesta por Hacienda y el despido fulminante del seleccionador de fútbol en las vísperas de disputarse un Mundial como castigo por anunciar su fichaje por el Real Madrid. De una tacada, el mismo miércoles 13 de junio de 2018, se vieron afectados nada menos que la Jefatura del Estado, el poder Ejecutivo y el deporte nacional. Es un miércoles sin duda horribilis, como calificó Isabel II de Inglaterra a todo 1992, año especialmente agitado por los escándalos sentimentales de sus hijos. Como si las aguas del mar de la ética se hubieran separado de par en par desde que, en apenas una semana, prosperase una moción de censura que tumbó al Gobierno de España, presidido desde hacía siete años por Mariano Rajoy, lo cierto es que ayer se comprobó que el listón de la moral pública española se ha situado tan alto como lo exigían los manifestantes del 15-M, allá por 2011, en las principales capitales de toda España.

Ayer supimos que, antes del próximo lunes, entrará en prisión el cuñado del rey Felipe VI, Iñaki Urdangarin, juzgado y condenado finalmente a una pena de cinco años y diez meses por fraude fiscal, acabando así con cualquier sospecha de impunidad en relación a la Casa Real española en la actual etapa democrática. Su esposa, la infanta Cristina, ya no forma parte de la misma, si bien se niega a ceder su puesto en la línea sucesoria, para mayor irritación del actual monarca. El caso de Urdangarin supone un hito evidente para la Justicia española, solo comparable quizás al encarcelamiento del exministro del Interior, José Barrionuevo, que tuvo lugar en 2003.

También fue ayer cuando dimitió de su cargo el ministro más breve de nuestra democracia, Màxim Huerta, apenas una semana después de su nombramiento. Presentador de televisión con verbo fácil, Huerta es víctima de una práctica habitual en la década pasada entre distintas profesiones liberales, como era utilizar una sociedad interpuesta para pagar menos impuestos. Cuando llegó Hacienda y mandó parar, reclamó a Huerta un total de 365.939,85 euros entre la cuota defraudada, intereses y multas. Disconforme, el ahora exministro recurrió a los tribunales, que el año pasado dieron la razón al Ministerio. El afectado reconocía en su adiós que ya no vale con ser inocente: hay que parecerlo.

Por último, también fue ayer cuando el nuevo presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, fulminó al seleccionador nacional Julen Lopetegui a quien no le importó encontrarse a las puertas del Mundial para firmar su compromiso con el Real Madrid. Antes lo hicieron otros como Ladislao Kubala (con el FC Barcelona tres días antes de la Eurocopa de 1980) o Luis Aragonés (con el Fenerbahce turco en plena Eurocopa de 2008). Nada ocurrió entonces, pero ahora nada es igual que antaño.

España vivió ayer un miércoles convulso y vertiginoso. Porque el patíbulo de la opinión pública funciona, hoy en día, a pleno rendimiento en el país.

El ahijado recién nacido de un tuitero que se hizo viral ayer

Si hoy el listón ético es el exigido por los indignados del 15-M, los memes son ya la voz de la calle. Ayer triunfó este tuit de Israel Box: “Mi ahijado nació hace 15 días y ya ha conocido dos presidentes de Gobierno, dos entrenadores del Real Madrid, dos seleccionadores nacionales y tres ministros de Cultura”. Pues eso.