el charco hondo

Así nos va

No faltan razones, qué va, para que las administraciones impulsen programas que enseñen a padres e hijos a convivir de forma inteligente y responsable con los videojuegos

No faltan razones, qué va, para que las administraciones impulsen programas que enseñen a padres e hijos a convivir de forma inteligente y responsable con los videojuegos. Es necesario hacerlo. Cerrar los ojos, como hacen los niños cuando se asustan, no es el camino. Claro que no. No faltaban argumentos antes, y tampoco ahora que se ha optado por enfriar una idea tan polémica como razonable. La oportunidad de formar (e informar) sigue intacta. La conveniencia de enseñar a manejarse con las realidades emergentes -o ya consolidadas, como es el caso de los videojuegos- continúa en pie. Se llegó tarde a la pedagogía, eso sí. La Consejería de Educación no supo -o no quiso- explicarse cuando tocaba, dejando que terceras voces ocuparan ese vacío. Gestionaron mal (o peor, fatal) los tiempos. Aciertan los impulsores de la iniciativa en el fondo, pero pincharon al dejar para después la pedagogía -algunos se escondieron, y al no dar la cara la puesta en marcha del proyecto ha terminado torciéndose, siquiera momentáneamente-. Cuando quisieron subirse al tren de las explicaciones ese tren ya había salido, y además lo había hecho con los asientos ocupados únicamente por quienes no ven o no quieren ver que dar la espalda a lo que está en el día a día no parece la mejor opción. Este país nunca se ha tomado en serio las tecnologías. Pesa el ancestral miedo a lo desconocido, y así nos ha ido, y nos va. A remolque. Llegando tarde a todas las revoluciones. Dejando que otros inventen, patenten o desarrollen. Los e-sports están en el paisaje, y van seguir estándolo (y creciendo) con o sin pedagogía, con o sin dedicación docente, con o sin grupos parlamentarios, con o sin proposiciones no de ley. Cuanto antes se ayude a los chiquillos a jugar manejando correctamente las duraciones, actitudes y aficiones, abriéndoles además otras ventanas tecnológicas que permitan familiarizarlos con el mundo que les espera, mucho mejor. Haber enfriado la iniciativa es un fracaso disfrazado de triunfo. La búsqueda de un mayor consenso siempre es saludable, ahora bien, siempre y cuando el diálogo no acabe durmiendo la partida por los siglos de los siglos. Cerrar los ojos cuando algo nos asusta, lejos de ser un síntoma de responsabilidad retrata un problema de inmadurez. El desconocimiento se combate conociendo, enseñando a convivir con los móviles, con las tabletas, con las redes, con las plataformas, con los videojuegos.

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